Actitudes que agradan a las mujeres – Parte 1

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En una reunión del personal en la redacción del Arca Universal, me vino a la mente el siguiente asunto: “Pequeñas actitudes de los hombres que agradan a las mujeres.” Parece algo simple, ¿no? Pero en verdad no lo es.

Vinieron a mi mente muchos clichés y estereotipos sobre las diferencias entre los sexos:

– Es más fácil aprender griego en Braille, con un profesor japonés mudo, que entender la cabeza de una mujer.

– El “no” de las mujeres pueden decir que “sí”, “tal vez” y algunas veces hasta incluso “no” (pero lo   difícil es saber quién es quién en esta historia).

– La increíble e inexplicable relación SPM / chocolate.

– ¿Por qué ellas quieren que los hombres describan su día de trabajo minuto a minuto?

– Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus.

– ¿Por qué  cargar varias bolsas en lugar de una sola?

– ¿Por qué un hombre consigue sobrevivir con tres pares de zapatos y una mujer necesita alquilar otro apartamento para guardar los suyos?

Y así sucesivamente.

Pero es claro que, bromas aparte, nosotros, “marcianos”, podemos, con pequeñas actitudes en la vida cotidiana, tornar  la convivencia entre hombres y mujeres más tolerable y apacible. Y, entre nosotros, no sólo hablo en el caso de “ganar puntos” con ellas, pero que realmente nos preocupemos  por el bienestar de nuestras  enamoradas, novias, esposas. “Las pequeñas cosas puntuales hacen con que la mujer se sienta el centro de la atención, y ellas generalmente necesitan de esto”, considera la terapeuta de parejas Marina Vasconcellos, quien, además de ser mujer, es psicóloga especializada en Psicodrama Terapéutico por el Instituto Sedes Sapientiae, psicodramatista  por la Federación Brasileña de Psicodrama (FEBRAP) y  terapeuta familiar y de parejas por  la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). Repaso los consejos:

Siempre conquistar

Marina dice que los hombres pueden cometer un gran error cuando están coqueteando. “En este período, ellos se perfuman, siempre andan ordenados, cuidando mucho de su cuerpo.  Y no voy a mentir: la mujer adora un hombre perfumado y bien vestido”, dice la terapeuta. Sólo que ahí viene el “pero” de la historia: “Después de casados, inconscientemente piensan que “ya que ella está aquí, me puedo relajar” y dejar todo lo que le agradaba a la mujer a un lado. Descuidándose de lo visual, no se cuidan más y se tornan cada vez menos deseables. Por supuesto, entra en escena el amor, la mujer no va a dejar de amar a causa de esto, pero no cuesta nada cuidarse para ella como lo hacía antes, ¿verdad? ”

Respetar el “tiempo” para la pareja

“El hombre debe recordar que su tiempo es diferente al de la mujer. El tiempo con que realiza las cosas es otro” Explica Marina, que, sí, está hablando de sexo, pero eso de respetar el tiempo se extiende para muchos otros temas. “El sexo fue hecho para ser algo muy bueno entre la pareja, pero se complica si uno no respeta el tiempo y los límites del otro. Es aquella vieja broma de que “la mujer es como el horno, y el hombre es como la cocina” el hombre es: la mujer necesita ser  calentada mientras el hombre es más instantáneo”.

La terapeuta de parejas traza un panorama interesante, pero, quién sabe por qué, escapa a la percepción de muchas personas. Dice que cuando la pareja está enamorándose, hay aquella nostalgia  y cuentan los minutos para estar juntos. Ya casados, viendo a la persona casi siempre es necesario que  el periodo de “calentamiento” para que llegue el deseo, o entonces un largo tiempo sin sexo para que florezca el deseo. “Fuera de eso, con el tiempo llegan los hijos, el trabajo aumenta, las responsabilidades también, y el sexo va quedando en segundo plano, porque las prioridades cambian”, dice, y da un muy buen  consejo: “Si el hombre se preocupa con el placer de la mujer que ama, los daños en la vida sexual disminuyen mucho, pues la pareja intenta renovar siempre. Es la vieja figura de mantener viva la llama”. Hablando de tiempo, recordar fechas importantes es bueno para la pareja.

Saber escuchar

La psicóloga indica algo que parece obvio, pero es necesario ser aún más ejercitado. “El hombre tiene que ser más abierto a las conversaciones. Discutir la relación. El hombre tiende a llevar la discusión a la crítica y piensa que la mujer dice que él hace todo errado. Cuando no es nada de eso. No debe ver aquello como crítica, sino como un pedido. No hay nada de que tenga que defenderse, salir enfadado y sin conversar”.

Sí, pero como eso del discutir la relación requiere de dos personas, ¿como las muchachas nos puede ayudar? “La mujer también tienen que saber cuándo es el momento adecuado para conversar. Que no sea tonta de querer hablar del asunto cuando los dos están en el carro yendo a  una cena, a una fiesta o  para el cine. Y que  no sea tan tonta de querer hablar cuando él llega a casa cansado después de un ajetreado día en el trabajo, este viendo el fútbol o su carrera en la televisión”.  Marina  orienta: “La conversación tiene que ser en un lugar privado sin la presencia de los demás, y con tiempo de sobra. Deben discutir todo, civilizadamente, hasta terminar”.

La terapeuta da un consejo interesante para las mujeres: “Nunca deje que él piense que está siendo acusado de algo, diciendo cosas como “usted hizo esto “,  “usted hizo aquello”. Colóquese en primera persona: “yo siento que esto nos está impidiendo”; “Yo estoy triste con” , “me siento incómoda con”, y así sucesivamente. Haga que él sienta lo que  causa en usted con las actitudes de él, pero sin drama o chantaje emocional”.

Continuará…

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