El ganso Didi

ganzoNo vuele solo, deje su orgullo de lado y siga a su líder.

En el tiempo en que el continente africano era habitado solo por dos tribus, hubo un problema grave en el bosque de Gana. Un incendio terrible comenzó en el horizonte, las llamas esparcidas por el viento, fueron formando un círculo que debía ser abandonado antes de que se cerrara y matara a todos los que se encontraran dentro de él.

Los animales nunca antes habían enfrentado una situación tan peligrosa. Lo peor era que los animales eran desunidos y egoístas. Corrían para un lugar y para otro, en medio del caos buscaban defenderse y a propósito el mayor pisaba al menor.

Llenos de dudas, retrocedían y generaban, con relinchos, rugidos y bramidos, todo ese desastre. El hecho es que pocos se salvarían.

Necesitaban a alguien con una visión amplia de la situación, que los guiara con seguridad por el camino. Unidos, ayudándose,  tendrían mejores oportunidades de salir de ese incendio horrible.

Cuando estaban exhaustos, y muchos lloraban, miraron para lo alto del monte, donde el fuego provenía de todas partes. Parecía que el círculo se había cerrado. Bastaba esperar solamente que el fuego llegara para que todos murieran.

En ese instante de angustia, mirando a lo alto, vieron el vuelo de una bandada de gansos liderados por Didi. Él iba en el frente de esa formación en “V”, luchando contra las dificultades producidas por el calor del fuego y, con pocas probabilidades de vuelo. Incentivado por los gritos de sus compañeros que iban detrás, Didi, batía sus alas cada vez más fuerte, guiándolos fuera del círculo mortal.

Didi sabía que el ganso que va al frente no está ahí para exhibirse, sino por lo contrario, tiene una gran responsabilidad, pues el movimiento del aire que provoca la formación e “V” de la cuadrilla, al mover sus alas con empeño y fuerza, facilita en un 70% el vuelo de los demás.

Así se conducía, con todo el coraje, venciendo la barrera del humo y el calor, ¡conduciendo a los demás al camino de la salvación!

¡Qué lección maravillosa para ese momento de desesperación. Esa “V” volando en el cielo era por un lado la “V” de victoria, y por el otro, como una flecha en una brújula mostrando el camino de salida.

Inmediatamente los animales aprendieron la lección y nombraron a la jirafa para guiarlos. A la cabeza, tendría que mantener sus ojos puestos en los gansos Didi, y todos los demás la seguirían.

Así encontraron la única salida posible y se salvaron todos. Pero, aprendieron una gran lección.

La unión en torno a su líder fue en verdad el secreto de un vuelo seguro, donde lo que viene detrás se aprovechan del esfuerzo del que va al frente. ¿No fue eso lo que Jesús nos enseño? Quien quiere ser el primero debe servir a los demás.

Solo los ciegos por la vanidad del orgullo no entienden y prefieren volar solos.

 

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