El Monte Hermón

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¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.

Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Porque allí envía el SEÑOR bendición y vida eterna. Salmo 133

Lo que tiene ese Salmo de pequeño, lo tiene de significativo, precioso y poderoso.

A primera vista habla sobre la paz entre los hermanos.

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

Esos hermanos son los hijos de Dios.

Es verdad que existen conflictos entre los hijos de la carne, los hijos de diferentes padres, los hijos de las diferentes denominaciones evangélicas, los hijos de la religión, en fin, entre los hijos del mundo.

Pero, nunca existen conflictos entre los hijos de Dios.

¿Sabe por qué?

Porque todos ellos fueron generados por el Espíritu de Dios y tienen el Mismo Espíritu.

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

Eso solo es posible teniendo Un solo Espíritu.

Es imposible que tengan mal carácter, que sean envidiosos, egoístas, crueles, avaros, carnales, o cosa parecida.

Al contrario, todos ellos tienen la imagen y semejanza del Altísimo, poseen su ADN. Son hijos del Mismo Padre.

Por eso son considerados linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo de propiedad exclusiva de Dios, para anunciar las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable… 1 Pedro: 9

Como linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo de propiedad exclusiva de Dios, ¿proclamarían las virtudes del Señor Jesús si fuesen peleadores, envidiosos, egoístas, crueles, avaros, calumniadores, difamadores, mentirosos y carnales?

¡Imposible! No es inteligente, ni tiene sentido, ¿no es así?

Los hijos de Dios viven en perfecta paz y armonía.

Son como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.

Son como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Porque allí envía el SEÑOR bendición y vida eterna.

El Monte Hermón simboliza al Señor Jesús y Su Iglesia.

El buen óleo sobre la cabeza es el Espíritu Santo sobre la Cabeza de la Iglesia – Jesús.

Aarón simboliza al Señor Jesucristo, al Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza. Hebreos 9:11-15

El óleo que desciende sobre la barba y baja hasta el borde de Sus vestiduras significa la unción del Señor Jesús que es derramada en Su Iglesia: los hijos que Él generó por Su Espíritu.

El Rocío de Hermón simboliza las aguas que riegan los Montes de Sión, o sea, el Nuevo Israel.

Desde el punto de vista físico, en el Monte Hermón hay tres nacientes de aguas que forman el Río Jordán. Todo el abastecimiento de agua de Israel depende de este Monte, también llamado Monte de la Consagración.

Desde el punto de vista espiritual, la vida eterna de los hijos de Dios depende de este Monte Sagrado, o sea, la Iglesia, en la cual las puertas del infierno nunca prevalecerán.

Allí el SEÑOR ordena, manda, determina, impone Su bendición y la vida eterna.

El día 14 de abril, celebrando el último día de la fiesta del Ayuno de Daniel, en la unción y en la autoridad del Señor Jesucristo, estaremos extendiendo las manos desde el pico del Monte Hermón, el Monte de la Transfiguración, y determinando la bendición y la vida para siempre, para todo el pueblo de la IURD y los demás que creen.

¡Sean bendecidos los que creen!

Obispo Macedo

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