Cambiando la manera de pensar

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Si “todo está saliendo mal” es más una manera de pensar o de ver la situación, no es la propia realidad. Para que “todo” esté saliendo mal, usted prácticamente tendría que terminar muerto, y de forma trágica. Pero probablemente, en este momento, usted tiene muchas cosas buenas en su vida y muchas otras saliendo bien.

El problema es que cuando usted entra en un estado psicológico y emocional en el que afirma que  “todo está saliendo mal”, su cerebro deja de buscar soluciones y pasa a focalizarse apenas en lo que está realmente saliendo mal. Así, la sensación es de desesperación, pues a cada momento usted ve algo que no está bien y aquello refuerza aún más su estado mental.

Haga una prueba. Mire a su alrededor ahora, donde usted está, y note todos los lugares y objetos que tengan el color verde. Pare de leer ahora y haga esa prueba. Busque todos los colores verdes que pueda, ahí donde está. Después vuelva aquí….

¿Se dio cuenta de lo que sucedió? Usted le dio una orden a su cerebro: “buscar el color verde”. Inmediatamente, él le dio la orden a sus ojos y ellos comenzaron a ver aquello que usted ni siquiera estaba notando hace apenas un minuto atrás.

Quizás usted encontró dos, tres, cinco o más lugares con ese color.

¿Qué muestra eso? Una verdad muy poderosa: Nosotros vemos apenas lo que queremos ver. Por eso, si usted permanece repitiéndose a sí mismo “todo está saliendo mal”, es solo eso lo que va a ver. Una mejor alternativa es empezar a notar que NO todo está mal; aún hay muchas cosas buenas en su vida. Y después, darle la orden a su cerebro de buscar la solución para el problema. Despues, observe lo que sucede. Nuestro cerebro es muy obediente. Cuidado con lo que piensa.

Un científico de Phoenix, Arizona, quería probar una teoría. Necesitaba un voluntario que llegase hasta las últimas consecuencias. Por fin lo encontró, era un condenado a muerte que sería ejecutado en la silla eléctrica, en la penitenciaría de St. Louis en el estado de Missouri.

El científico le propuso al condenado, lo siguiente: él participaría de un experimento científico que consistía en hacerse un pequeño corte en el pulso, con el propósito de que su sangre fuera goteando lentamente hasta la última gota. Le explicó que tenía mínimas probabilidades de sobrevivir, pero que de todas formas, su muerte sería sin sufrimiento, sin ningún dolor; ni siquiera se daría cuenta.

El condenado aceptó, porque morir de esta manera, era preferible a morir en la silla eléctrica. Lo colocaron en una camilla y ataron su cuerpo para que no pudiera moverse. A continuación le hicieron un pequeño corte en la muñeca y colocaron debajo de su brazo una pequeña vasija de aluminio.

El corte fue superficial, sólo sus primeras capas de piel, pero fue lo suficiente para que él creyera que realmente le habían cortado las venas. Debajo de la cama, fue colocado un frasco de suero con una pequeña válvula que regulaba el paso del líquido, en forma de gotas que caían en la vasija. El condenado, podía oír el goteo y contaba cada gota de lo que creía era su sangre.

El científico, sin que el condenado lo viera, iba cerrando la válvula, para que el goteo disminuyera, con la intención de que pensara que su sangre se iba terminando.

Con el pasar de los minutos su semblante fue perdiendo color, su ritmo cardíaco se aceleraba y le hacía perder aire a sus pulmones. Cuando la desesperación llegó a su punto máximo, el científico cerró por completo la válvula y entonces el condenado tuvo un paro cardíaco y murió. El científico consiguió probar que la mente humana cumple estrictamente todo lo que percibe y que el individuo lo acepta, sea positivo o negativo, actuando sobre toda nuestra parte psíquica y orgánica.

Esta historia, nos deja una enseñanza muy interesante. El científico le dio a ese hombre una posibilidad de vida, pero el condenado al parecer, la desaprovechó. Muchas veces en nuestra vida se nos presentan problemas que parecen ser desastrosos.

Posiblemente haya alguien que nos diga que hay una pequeña o ínfima posibilidad de revertir dicha situación, pero nosotros decidimos creer sólo lo que somos capaces de percibir e imaginar. “Quien piensa en fracasar, ya fracasó, quien cree en lo imposible ya venció.

Dice la Biblia:

“Ahora bien, tener fe es estar seguro de aquello que esperamos; es creer en algo que no vemos.” (Hebreos 11:1)

“El SEÑOR de los ejércitos ha jurado: “Ciertamente, tal como lo había PENSADO, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”. (Isaías 14:24)

Obispo Agnaldo Silva

 

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