Hábitos para dormir más y mejor

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Habitualmente las horas necesarias de sueño parecen reducirse a medida que aumenta la edad pero en general se considera que las personas en edad adulta deberían dormir entre siete y ocho horas cada noche.

En realidad, lo que parece que cambia son los patrones del sueño de modo que las personas ancianas suelen dormir menos durante las noches, pero requieren de la intervención de cortas siestas durante el día, siendo la cantidad total de sueño el mismo, pero no así lo es la distribución horaria.

Las personas que durante el día se sienten activas y no sufren de sensación de sueño, se considera que han dormido las horas suficientes. Las personas que sufren de insomnio no son capaces de mantenerse activas y vigiles con normalidad durante el día, se encuentran más cansadas y con sensación de pesadez.

Los hábitos adquiridos en relación con el sueño pueden ayudar o entorpecer el desarrollo de un descanso nocturno satisfactorio. Algunas costumbres puede ayudar a mejorar la calidad del sueño nocturno, los más recomendables suelen ser:

  • Acostarse y levantarse en un horario establecido, con regularidad, de esta manera el cuerpo se adapta a los ciclos diarios, proporcionando una estabilidad en las horas de sueño, por lo que se tendrá un mejor descanso.
  • Desarrollar unas rutinas antes de dormir: realizar las mismas actividades al irse a dormir, ayuda al organismo a prepararse en los procesos que llevarán al sueño adecuado.
  • Se recomienda no realizar actividades físicas intensas en las últimas horas de la noche, como hacer deporte.
  • No tomar alimentos estimulantes, como las bebidas con cafeína, que puedan intervenir en la conciliación del sueño.
  • Separar el horario de las comidas principales de las horas de sueño, para no irse a la cama durante el proceso de digestión.
  • Mantener el dormitorio con luz tenue u oscuro, en silencio, con una cama cómoda, y con una temperatura confortable.
  • Utilizar, en lo posible, la habitación dormitorio casi únicamente para el sueño, no para leer, estudiar ni comer: así, el reflejo del cerebro asociará la habitación con el descanso, por lo que se traduce, que al entrar en el dormitorio los procesos cerebrales del sueño  comenzarán a prepararse.
  • Cuando no logra conciliar el sueño en los primeros minutos, no se debe realizar ninguna actividad que pueda causar desvelo, ni inquietarse; se debe mantener una posición cómoda y relajada, los ojos cerrados y en silencio; así, por lo general, el sueño llegará en un periodo breve de tiempo.

 

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