Mi esposo es difícil…

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¿Y usted, es fácil?

En realidad, la palabra correcta no es que su esposo o esposa sea “difícil”. El ser humano, en general, es una criatura compleja. Todos somos difíciles.

La palabra correcta es “diferente”. Su esposo es muy diferente a usted. Su esposa es tan diferente que a veces usted se pregunta si ella no es un extraterrestre, de un planeta que usted no imagina como es y dónde está…

Vea las consecuencias de estos dos puntos de vista:

-Si usted ve a la persona amada como “difícil”, usted estará siempre frustrada y haciendo de todo para cambiarla. (Como si las personas fueran de plastilina…)

-Pero si usted ve a su otra mitad como “diferente”, su actitud será primero tratar de entender por qué él o ella es como es. Entender y no juzgar o criticar.

Si entiendo que, a diferencia de mí, a mi esposa le gusta salir, si busco entender el por qué de esto, y lo que esto representa para ella, entonces sabré adaptarme a su manera de ser  y no dejaré que esta diferencia me frustre. Tampoco la atacaré o trataré de cambiarla. Quien sabe así ella quedará tan agradecida por mi comprensión que va a querer agradarme también.

Las personas sólo cambian cuando reconocen por sí mismas la necesidad de cambiar. La crítica y la imposición, por lo general, sólo fortalecen la manera de ser de la persona. Es decir, el  tiro le saldrá por la culata.

¿Es esto lo que usted quiere?

Obispo Renato Cardoso

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