Soy un nuevo hombre, liberado de vicios, tristezas, angustias, vacío y homosexualidad.

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Mi nombre es Luís Paulo, tengo 27 años y vivo en Uruguaiana, en el interior de Rio Grande do Sul.
Cuando llegué a la Fuerza Joven Universal, era homosexual y hacía shows de transformismo. Pero eso no me hacía feliz, sentía un gran vacío e infelicidad.
A pesar de la sonrisa constante en mi rostro y mi buen humor de todos los días, cuando llegaba a la noche, en mi habitación o en el baño de mi casa, lloraba mucho por no ser feliz de verdad.

Yo vivía en la prostitución, salía todas las noches buscando sexo, sin preocuparme con quién y dónde, solo quería saciarme, pero eso solo aumentaba todavía más mi deseo de tener varias parejas sexuales y, consecuentemente, también aumentaba mi sufrimiento.

Buscando un cuerpo que atrajera las miradas hacia mí, desarrollé bulimia, todo lo que comía o tomaba lo vomitaba, incluso el agua, nada quedaba en mi estómago. También desarrollé una distorsión de imagen, me miraba al espejo y me veía con un cuerpo femenino, que yo sabía que no era real.

Veía sombras y también personas muertas. Cuando estaba solo en mi casa, las puertas se abrían y se cerraban solas cuando las sombras aparecían, pero no les tenía miedo y enseguida desaparecían. Tenía sueños con cosas que iban a suceder y realmente sucedían Yo cuestionaba mucho a Dios por no ser feliz. Todas las noches tenía pesadillas con accidentes de tránsito, donde veía varios cuerpos descuartizados y ensangrentados. Sufría de dolores de cabeza constantes.
No me relacionaba bien con mis familiares, solo iba a casa a dormir, comer (vomitar), cambiarme de ropa y volvía a la calle con mis amistades.

Hasta que un día recibí una invitación de un amigo para ir a la Universal. Sin pensarlo dos veces fui con él a una reunión de domingo, comencé a participar también de las reuniones de liberación, donde entendí que mi problema era espiritual y que lo que me faltaba para ser feliz de verdad era la presencia de Dios, el Espíritu Santo.

Una de las mayores dificultades para mí fue desligarme de las antiguas amistades, pero tuve consciencia de que ellas me harían caer de nuevo, entonces me desligué completamente.
Fue en la Universal donde encontré al Dios vivo, que cambió todo en mí. Hoy tengo el placer de llevarles a otros jóvenes la alegría verdadera que solo Jesús me dio. Soy un nuevo hombre, liberado de todos los vicios, tristezas, angustias, vacío y homosexualidad.

Luís Paulo

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