Ella ganó una madre por insistencia y obediencia

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Ni sus siete hijos le dieron el amor que Ruth, su nuera, le dio. Y no sólo porque Ruth era una buena joven, siempre cariñosa, sino porque todo lo que Noemí hizo  durante la vida estaba siendo reflejado en su nuera.

Ruth conoció a Noemí cuando aún vivían todos en la tierra de Moab. Encantada por Mahlón, uno de los hijos de Noemí y Elimelec, se casó con él. El tratamiento dispensado por Ruth a su familia siempre fue ejemplar. Tal era el cariño que sentía por sus nueras que, incluso después de la muerte de su esposo y de sus dos hijos, las jóvenes querían seguir a su lado.

Era común en aquella época que las viudas jóvenes regresaran a casa de sus padres para que pudieran volverse a casar. Como ninguna de ellas tuvo hijos, esto haría que fuese más fácil, pero ninguna quería eso.

“Andad, volveos cada una a la casa de su madre; el Señor haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. Os conceda el Señor que halléis descanso, cada una en casa de su marido”.  Les deseó Ruth.

Pero ninguna quiso acatar el consejo. Después de mucho conversar Orfa aceptó regresar a casa de sus padres, pero Ruth fue determinada:

“No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga el Señor, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”.

Si el cariño de un hijo es inconmensurable, la gratitud y el amor creados para con aquellos que nos ayudan es inigualable. Ruth renunció a su cultura, sus dioses, su pueblo y a la familia que la crio para seguir a su suegra a un lugar desconocido, con gente diferente y creencias distintas. Por ser viuda, Noemí quería regresar a la tierra de donde había salido años atrás con su esposo. Y por la insistencia de Ruth, aceptó su compañía.

Fue Noemí quien cuidó y aconsejó a Ruth. Siguiendo sus consejos, la joven consiguió casarse de nuevo, con un hombre honesto y cariñoso. El amor de Ruth por su suegra, convertida en madre, fue tanto que el primer hijo de la joven fue dado para que Noemí lo cuidase. Hijo que se llamó Obed y que fue el abuelo del gran Rey David.

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