Los buenos modales hacen la diferencia

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Los efectos de una buena educación, sea de noviazgo o matrimonio, son muy visibles y hacen una gran diferencia.

No importa lo fuerte que sea el amor, no hay relación que puede soportar la falta de educación. Pero, después de todo, ¿qué tipo de “etiqueta del  amor” puede ser capaz de influenciar de manera positiva o negativa, al punto de hacer a  alguien desistir  o continuar con una relación?

Mientras que muchas personas les resulta ridículo, la verdad es que el corazón del hombre sabio conoce el tiempo y el modo, como dijo Salomón en Eclesiastés 8:5. Una persona sin modales, grosera y descortés sin duda no llegara muy lejos. Las relaciones son como jardines, donde la tierra debe ser arada, regada y tratada, para que las semillas crezcan saludables.

Algunas personas dicen: esta es mi manera de ser, yo siempre fui así. Bueno… Es hora de cambiar. Las personas que no aceptan cambios en sus vidas y se niegan a reconocer sus defectos de carácter  no están listas para una relación de a dos. Nadie nace sabiendo todo y el aprendizaje no es una actividad exclusiva de la infancia.

El ser humano debe ser capaz de aprender en el curso de su vida. No se puede “reprimir” una conducta como inmutable.

Por más que parezca difícil, si usted necesita cambiar para ser feliz, vale la pena todos los esfuerzos. Recuerde, que cosecharemos lo que sembramos. Por supuesto, cada persona tiene su manera de ser y su personalidad, la alerta, sin embargo, es para que todos estén abiertos a cambio.

Usted por ejemplo, puede  decir a su pareja que una determinada ropa no le queda bien, sin que para eso tenga que avergonzarla. Ser sincero no es sinónimo de grosero. Con delicadeza, es posible conciliar en todas las cosas.

Besarse en público es definitivamente de mal gusto, puede avergonzar a las personas que están  alrededor. Es de mala educación dividir la cuenta, ya que los dos deben acordarlo previamente. El valor de la cuenta, por insignificante que sea, debe ser pagado por el hombre por una cuestión de caballerosidad. Mantener la clase es la norma básica. Si comienza a toser, estornudar o bostezar, la mano en la boca. Hablar con la boca llena ni pensar. Los codos no deben estar encima de  la mesa en el restaurante. Aunque no es una regla, no es muy elegante que una mujer acompañada llame al camarero. Coma despacio, no devore el plato. Si usted no sabe qué tenedor usar, solo pregunte con buen humor, la vergüenza es hacerlo mal por el orgullo.

Si el teléfono suena con frecuencia mejor es apagarlo o dejarlo en  vibrador, sólo atienda en un caso de emergencia. Aprender a escuchar, recuerde que no importa cuán agradable sea  la conversación, todo tiene límites.

Regalar es siempre grato, pero no quiera mostrar aquello que no es su realidad. Presentes simples puede hablar profundamente al  corazón de su pareja. A veces una tarjeta con palabras sinceras, un libro o un CD marcan mucho más que un regalo caro.

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