Única angustia

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“También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido.” (Hebreos 11.11)

Sara ya era madre de centenas de hijos e hijas (empleados, esclavos que la amaban como Madre), pero que no habían sido generados por ella, por eso ella estaba insatisfecha, incompleta, porque quería tener un hijo con su esposo Abraham.

La Profecía de ser madre de un hijo era todo lo que ella necesitaba, entonces, la misma, directamente del Propio Dios a los 90 años de edad, recibió y creyó y, por eso, obedeció y sucedió.

Confía, mamá que tus/as hijos/as serán de Dios, buscándolo no por dolor, sino por el temor y la fe, pues, así, será para ellos/as como un ejemplo a seguir.

Sacrifica por ellos delante de Dios, pues ellos dependen de tu sacrificio hasta el día en el que tengan la oportunidad de hacer el suyo. Tus innumerables sacrificios como madre fuero para ellos, pero, tu sacrificio hacia Dios en pro de tus hijos/as, es lo que hará se liberen y se Salven.

¡Mamá, tú no estás sola, Dios está contigo y yo también!

La única angustia que una madre puede tener es no tener en este momento a su hijo Convertido y Salvo, pero, creyendo en la Profecía, y sacrificando por los hijos/as, esta angustia se convertirá en gozo y paz.

Oración de hijo por las madres…

Símbolo del sacrificio, entrega y donación…
Sabes lo que es el dolor, lo que es el sacrificio…
Sabes lo que es amar incondicionalmente…
¡Y es por eso, mi Dios, que ante tu Altar presentamos a todas las madres!

Sólo el Señor y nadie más conoce el dolor que esta madre ha sentido…
Esta madre, que ha pasado noches orando, llorando, preocupada…
Con el corazón en las manos, por saber que su hijo quizás no está bien…
Por saber que tu hijo/a no se siente realizado/a en su trabajo, en los estudios o incluso en la convivencia familiar…

Mi Padre, todo lo que está madre quiere no es un regalo material, una casa o un coche para su hijo… no es una joya, ni una fiesta ni una comida… es mucho más que un beso o un abrazo… todo lo que esta madre quiere de su hijo es la felicidad en familia, con respeto, cariño, consideración, gratitud… porque no existe dinero en el mundo que pague el sacrificio de esta madre, de mi madre y de tu madre, mi Dios, ¡oramos por todas las madres!

En nombre del Señor Jesús yo digo: ¡Gracias mamá!
¡Amén!

¡Te veo en Familia Unida o en las nubes!

Obispo Julio Freitas

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