La tercera fase de la mujer

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Queridas, para esta fase como yo todavía no llegué a ella y sería pura teoría escribir al respecto de algo que no sé como es, comienzo hoy a postear todas las semanas los posts de mi querida amiga Evelyn Higginbotham quién escribió en relación a eso en mi blog en inglés hace algún tiempo atrás. Además, dígase de paso, ella trabaja junto a su marido, el obispo David, aquí en Brasil en este momento uhuuuu!!! ¿Ustedes ya leyeron el libro que escribieron ellos llamado “Creyentes poseídos”? Es una óptima lectura de la experiencia personal de ambos con la fe y es una excelente guía para quién creen en Dios pero no logra verlo en su vida. ¡Vale la pena leer!

¿Qué hacer cuando llega la menopausia?

No logro verme como una señora o como una mujer madura. En mi mente, yo todavía tengo mucho para aprender, hacer y realizar. Todavía, estoy muy lejos de ser quién yo sé que Dios quiere que sea. Sin embargo, el hecho es que ya pasó medio siglo y mi cuerpo sabe que es hora para esta fase maravillosa que las mujeres del pasado acostumbraban llamar “cambio de vida”.

A mi no me gusta ser rezongona. Cuando practicaba deportes, corría, escalaba alguna montaña o hacía cualquier esfuerzo físico; yo sentía orgullo, adentro mío, de mi capacidad para apretar mis dientes y aguantar, empujar e ir más allá de lo que yo creía que era posible. Aún dando a luz a mis dos niños sin ninguna medicación o intervención artificial sino solamente con una partera y teniendo largos y dolorosos trabajos de parto, yo me superé con mucho orgullo. Mi marido me decía campeona y a mí me encantaba.

Pero ahora, todo cambió. Este nuevo obstáculo no es cosa de campeones, ¡qué dolor molesto en mi cuello! Yo me reclamo a mi misma, principalmente, porque no quiero que toda mi familia vaya a la locura conmigo. Pero a veces se hace difícil, jaja…

Menopausia

Las variaciones de calor constante son insoportables. Me despiertan en el medio de la noche y transforman mi colchón en una hornalla de fuego de manera que ni siquiera me puedo poner contenta con el aire acondicionado puesto a todo vapor y un ventilador girando alrededor mío. Y, ¿qué hacer cuando de vez en cuando mis hijos se ríen de los errores ridículos que cometo?. La hinchazón y la dificultad obstinada de mi cuerpo para perder peso sin importar si como saludablemente o no…No me gusta usar la palabra “odio” pero es esa la palabra más adecuada que se me ocurre.

Pero lo peor de eso, es que este desafío físico no será una victoria más para mi equipo, un cuerpo más en forma, una experiencia de montaña o un bebé para sostener en mis brazos. Y, una desaparición lenta del estrógeno, el cual me mantuvo alerta, fuerte y joven durante cinco décadas y esos síntomas de abstinencia pueden durar un período indefinido de años. Como un drogadicto al que se le está negando su dosis diaria es lo que usted tiene cuando se encuentra en esta etapa. No hay ninguna gloria, ningún triunfo en la menopausia sino cambios, pérdidas y muchas noches sin dormir.

Es por eso que muchas mujeres caen en depresión o se sienten extremadamente irritadas y vulnerables durante este tiempo de sus vidas. Ellas son atormentadas con todo tipo de malestar físico y mental, pero las entrelineas de todo eso es el conocimiento de que su juventud está siendo quitada.

Entonces, ¿cómo es que Dios quiere que yo vea eso? ¿Cómo un momento de luto y tristeza? ¿Cómo el tiempo de la vida en el que yo tengo el derecho de ser malhumorada y hacer sentir a todo el mundo que está alrededor mío como miserables? ¡Obviamente que no! Una cosa que estuve intentando hacer es encontrar una solución saludable para lidiar con todos esos síntomas. Lo que debo comer, suplementos, pros y contras de los tratamientos médicos, técnicas de reflexión y mucho más. Quédense atentas para recibir sugerencias de cómo lidiar con la menopausia / climaterio en los próximos posts.

Fuente: blogs.universal.org/cristianecardoso/es

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