Demonios y posesiones

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¿Qué son los demonios?

La palabra demonio proviene del griego y significa espíritu sobrenatural que aconseja a los humanos. Los demonios son espíritus que se rebelaron y que se oponen a Dios. El diablo es uno solo, y gobierna a todos los demonios que intentan inducir a las personas y a desobedecer la voluntad de Dios. Esos demonios son inmortales y no pueden recuperar su antigua relación con Dios, pero tiene grandes poderes comparados a los humanos.

Sin embargo, sus poderes no se comparan al poder de Dios. Cuando ellos entran realmente a la vida de los seres humanos, esto se llama posesión, o manifestación demoniaca. En la Biblia hay muchos ejemplos.

¿Qué hacen los demonios?

Los demonios tienen la función de servir a las órdenes del diablo, para actuar en la vida de las personas con el objetivo de llevarlas a la condenación eterna. Ellos les sugieren a las personas que se suiciden, por miedo, por la mentira y por todo lo que se asocia con varios pecados o actitudes contrarias a la voluntad de Dios. Constantemente atacan, oprimen y acusan a los cristianos.

El diablo no puede estar en varios lugares al mismo tiempo, por eso usa a los demonios para realizar diferentes tareas. Por ejemplo: en la parábola del sembrador (Mateos 13:3-9, Marcos 4:1-20 y Lucas 8:4-15), los demonios buscan promover la separación de Dios antes de que las personas asuman un compromiso con Él.

La Biblia nos cuenta que Dios tomó a los ángeles que pecaron contra Él y los lanzó en el infierno, reservándolos para el juicio; futuramente el diablo y sus demonios serán lanzados al lago de fuego, que es el lugar de tormento eterno para ellos y todas las personas cuyo nombres no están escritos en el Libro de la Vida (Apocalipsis 20:10-12).

La posesión o manifestación demoniaca ocurre cuando un demonio ocupa el espíritu de un ser humano. La Biblia nos dice que muchos demonios pueden entrar en el cuerpo de una única persona (Lucas 8:30), con el fin de controlar sus pensamientos y acciones. Ellos también pueden entrar en el cuerpo de animales, causando enfermedades y discapacidad física. A menudo los demonios prefieren esconderse para que puedan ejercer control sin oposición.

Liberación

La expulsión de demonios o liberación fue una gran parte del ministerio de Jesús, que le dio autoridad a Sus seguidores de utilizar Su nombre en la expulsión. El nombre de Jesús no es una fórmula mágica y su uso depende de la comunión entre el Señor y la persona que utiliza Su nombre (Hechos 9:11-18).

La oración, el ayuno y la comunión total y sincera con Jesús es el arma más importante para lidiar con los demonios. Debemos luchar contra los demonios con las armas de los Cielos, no con nuestros recursos terrenales, reconociendo que la última victoria fue ganada por Jesús, que vino para destruir las obras y el poder del diablo. Cuando Jesús dijo en la cruz “consumado es”, quiso decir que Su Obra estaba hecha, y cuando resucitó de los muertos, demostró Su poder sobre la muerte.

Somos vencedores solamente formando parte de la victoria de Jesús sobre el diablo y sus demonios.

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