Madre permisiva

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Hola queridas, ¡Cómo hemos aprendido con estos temas! hasta yo misma he aprendido mucho, y sobretodo he buscado coraje para colocar en práctica.
Este tipo de madre piensa que ser buenita es hacer todo lo que sus hijos quieren, olvidándose que están contribuyendo a que sus hijos sean desequilibrados.
Ella esta matando poco a poco su familia, pues sus hijos no ven en ella ninguna firmeza.
¿Ya paró para pensar cómo la falta de principios ha llevado a las familias a perder el rumbo de la moral?
Parece ser el retrato de una sociedad que perdió el rumbo, y hemos visto las consecuencias desastrosas.
La permisividad moral, personal, social e intelectual se ha tornado en algo natural, dentro de una sociedad donde las madres no imponen límites, “todo vale”.
La madre tiene un papel fundamental en ese acto de cambio, pues no puede ser complaciente con los errores que asolan a su familia dentro de su hogar.
Si hay algo errado, es necesario analizar dentro de la casa para intentar entender y evaluar cómo lidiar con la situaciones. El diálogo abierto es siempre un vehículo para dejar cada situación en su debido lugar.
El objetivo de los medios, de la propaganda, es justamente influenciar hasta dictando las reglas dentro de las familias, donde muchas madres están cediendo a tanta modernidad, y facilidad, siendo un espejo de valores totalmente contrario a las escrituras.
Aún dentro de nuestra casa, podemos transformar la cultura y los valores, sólo depende de nosotros, muchas veces desconocemos la influencia que tenemos en la vida de nuestros hijos, sea positiva o negativamente.
Usted y yo tenemos el deber de proteger a nuestra familia. Para nosotras que somos de Dios, todas las cosas son lícitas, pero debemos aprovechar solamente lo que es bueno y descartar aquello que hiere en lo que creemos.
Para usted que es madre pero aún no tuvo su real encuentro con Dios y no  tiene una filosofía de vida, ¡comiencen ya a pensar como mujeres transformadoras, que influencian para el bien!
Todo lo que cosechamos aquí depende de nuestras elecciones.
Sean firmes influenciando a sus hijos dentro de las buenas costumbres, para que el futuro no sea su vergüenza.
Así como la oración de una madre tiene mucha fuerza, así la palabra la tiene de igual modo, por eso no vuelva con su palabra hacia atrás, sus hijos observan cada actitud suya, y ellos van probando su permisividad, cuánto más tolerante seas, más lejos él irá, porque estará formando en su cabeza que la vida que está por elegir es perfectamente normal.
Al final de todo, la persona que ellos tienen como referente, somos nosotras, o por los menos deberíamos  serlo, hasta colaboramos con las malas elecciones, una madre nunca se olvida. Usted no necesita ser permisiva para conquistar a sus hijos, usted si precisa ser de Dios, para mostrarle los verdaderos principios y valores, y que al final no se olviden de ellos.
Deje aquí su comentario, si tiene alguna experiencia para compartir, alguna duda, alguna sugestión, que le gustaría que fuese abordada, siéntase a voluntad para hacerlo.
Somos una familia, y juntas somos más fuertes, vamos a colocar en práctica cada enseñanza, para generar una nueva mentalidad, y cosechar los frutos de esa mente renovada.
Les dejo la siguiente Palabra:
“La bendición del Señor es la que enriquece, y con ella no trae ningún disgusto”
Para la próxima semana hablaremos de otro tipo de madre.
Besos dulces, ¡Hasta pronto!
Catia Rubim

Fuente: taniarubimespanol.blogspot.com

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