Tire la toalla

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Entre aquellas cuatro paredes y mirando para los mismos porta retratos, ya no estaba aguantando más de los nervios. Me di vuelta, pero cuánto más yo intentaba concentrarme en lo que tenía que hacer; menos yo hacía… Cuánto menos yo intentaba pensar en lo que había sucedido, más yo pensaba. Me tuve que encerrar en el baño y desahogarme delante de Dios.

“Yo no me quiero sentir de esa manera, no quiero estar así, tan emotiva, tan triste. Yo sé que tengo que estar en la fe, pero el conocimiento no es suficiente mi Señor. Ayúdeme a hacer eso”.

Me lavé la cara y seguí adelante con mi día.

Es muy común, para nosotras mujeres, sentir la necesidad de compartir nuestros sentimientos con los demás, incluso para alcanzar un poco de piedad y simpatía de las personas. Sin embargo, es muy común sentirnos aún peores también; una vez que haciendo eso no conseguimos vencer nuestras amarguras. Todas mis amigas lloraron conmigo, ellas sintieron mi dolor y yo realmente aprecié el cariño de ellas por mí; pero ninguna de ellas me ayudó. En realidad, no había nada que pudieran hacer…

La única manera de que usted reciba ayuda es cuando lleva su problema directamente a Dios. Déjelo entre usted y Él. Confíe en Él y listo. Algunas cosas en la vida están fuera de nuestro alcance, por más difícil que sea encarar eso a veces; no hay nada que podamos hacer.

Y cuando ese sea el caso, la mejor cosa que usted puede hacer por sí misma y por la situación en la que está, es lanzar esa toalla hacia lo alto. Yo no estoy diciendo que usted debe desistir, yo estoy diciendo que es hora de que Dios agarre esa toalla en el aire.

Cristiane Cardoso

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