aprendiendo-ensenando

Siempre que viajamos, muestro a mi hijo videos en internet del lugar al cual iremos, fotos de las personas con quien estaremos, le transmito qué haremos durante los días que estaremos allí y etc., hago de todo para evitar que él se estrese con los cambios y evitar que esté ansioso.

Pero, por primera vez, esta semana viajamos sin saber muchos detalles, no sabíamos donde nos quedaríamos, con quién estaríamos, cómo serían nuestros días y si tendríamos tiempo para pasear con él o no. Sabíamos solamente nuestro destino.

Con esto, no pude preparar a mi hijo como siempre me gusta organizarme.

Delante de tantas incógnitas, decidí orar, al fin y al cabo yo no sabía como serían nuestro días, ¡pero Dios lo sabía! Decidí por primera vez enseñar a Gabi a confiar sus días a Dios; juntos oramos, le expliqué que viajaríamos sin saber nada, sin embargo que si confiábamos en Nuestro Señor, que conoce nuestro corazón y todas nuestras necesidades, cuidaría de todo, así Él haría, y que incluso podríamos no hacer lo que deseásemos, ¡pero que serían días perfectos!

Y juntos dijimos “¡Amén! ¡Nosotros creemos!”

Confiamos, no estábamos ansiosos por nada, y siempre que nos deparábamos con una pregunta sobre: “¿Qué haremos después?”, nos mirábamos el uno al otro y nos acordábamos de confiar que Dios estaba controlando todo.

¿No fue así que el Señor Jesús hizo con nosotros?

Él nos dijo: “Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana;…” (Mateo 6:34)

Aprendí que podemos ayudar a nuestros hijos organizando sus días y preparándolos para ciertas situaciones que probablemente pasarán, siendo así, ellos tendrán días mejores y organizados, sin embargo, si les enseñamos a entregar sus días, sus ansiedades y sus planes a Dios, confiando que Él hará Todo de la mejor forma, ellos serán más que una persona organizada… ¡serán dependientes del Altísimo!

Nuestros días fueron así, perfectos, desde nuestra salida hasta nuestra llegada vimos a Dios en todo, y somos gratos por este nuevo aprendizaje.

Lección aprendida, decidí todos los días orar con mi hijo, enseñándolo a entregar su día y poner su confianza en Dios.

¿Qué tal si nos acompañáis?

Fuente: vivifreitas.me/es

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