blasfemia

Blasfemia es la palabra que se usa específicamente cuando se tiene una actitud injuriosa hacia Dios o cuando se le insulta. ¿Y existirá acto más nefasto, peligroso o perturbador que este?

Pero, ¿qué podemos enmarcar dentro del concepto de la blasfemia? ¿Será la negación clara de la existencia de Dios? ¿Palabras ofensivas e injuriosas, dichas con odio y escarnio? ¿Calumnias? ¿Difamación? ¡NO!

Hoy en día podemos detectar situaciones de blasfemia que, incluso pueden pasar desapercibidas y hasta ingenuamente ser lanzadas, pues se encuentran disfrazadas de simples opiniones o hasta de comentarios… por eso escribo ésta publicación, ¡para que lo entiendas como una alerta!

Existe un espíritu engañador que ha conseguido engañar a muchos. Pero, ¿cómo reconocerlo? Está en aquellos que alegan conocer la Biblia de capa a capa, la Oración del Padre nuestro, los que conocen la “teoría del Señor Jesús”, por eso, piensan que saben algo sobre el Verdadero Cristianismo, creyéndose con pleno derecho de poder hablar de Dios o de escribir sobre lo que se trata “ser cristiano”. Considero a los tales, como los más hipócritas.

Para hablar de Dios, no basta saber de Su Existencias, leer o escribir, en verdad, ¡SE TIENE QUE VIVIR Y PRACTICAR LO QUE ESTÁ ESCRITO!

Por eso, presta atención y reflexiona en lo siguiente:

¿En qué se basan tus opiniones?
¿Apenas estás en las conversaciones de los demás o sólo emites una opinión mediante hechos vividos u observados?
¿Tu vida es el reflejo de lo que has practicado día a día?
Tus respuestas revelarán si tu vives solo en la teoría o si la práctica de la Palabra es tu elección y experiencia de vida, la cual, es base de tus opiniones y comentarios.

Si tu corazón está próximo a Dios, tu boca estará más próxima a la Verdad. Sin embargo, si tu corazón está lejos de Dios, tu boca se fundamentará sobre teorías y doctrinas que parten del corazón humano y no del Divino.

No existe término medio, sino, lee las palabras del propio Señor Jesús:
“Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí. Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.” (Mateo 15.7-8)

Fuente: juliofreitas.com

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