¡No busques afuera, porque puede estar dentro!

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Estaba encerrado dentro de su propia casa, por eso perdió la visión. Su naturaleza era traicionera, por eso lo invitó a Nehemías a que fuera al Templo, pero no para sacrificar…

Para esconderse, sí, para esconderse. Semaías era un hombre, un supuesto sacerdote, aunque, no tiene que ser, necesariamente, una persona. ¿Quién sería, entonces, ese Semaías espiritual? Es nuestro y su «Yo». ¿Qué hace nuestro «Yo»? Está constantemente intentando esconderse, pues retrata nuestras debilidades, nuestro punto débil, nuestros temores, el miedo a equivocarse, a que le llamen la atención, a fracasar, a no tener suficientes fuerzas, a ser comparado con los demás, etc. Es por este motivo que la tendencia de nuestro «Yo» es esconderse, huir, no enfrentar el peligro, como Nehemías dijo:

¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al Templo para salvarse la vida? No entraré. Nehemías 6:11

¿Qué dijo el Señor Jesús?

Id; he aquí Yo os envío como corderos en medio de lobos. Lucas 10:3

O sea, nuestra vida es, diariamente, puesta en riesgo. Somos enviados a la muerte todos los días, una realidad que nuestro «Yo», obviamente, no desea enfrentar. «No vayas a Jerusalén, pues Te matarán…», Le dijo Pedro al Señor Jesucristo, inspirado por Satanás.

Pues bien, este es nuestro «Yo», el Semaías que existe dentro de nosotros, cuya tendencia es esconderse, apartarse y huir de donde está el peligro. Por eso el Señor Jesús reprendió no a Pedro, sino a Satanás, que estaba usando el «Yo» de Pedro.

ES ESTE SEMAÍAS, NUESTRO «YO», el que busca esconderse por detrás de un título, de una apariencia de supuesta religiosidad, santidad, palabras e, incluso, de la Obra de Dios (Semaías lo invitó a Nehemías a esconderse en el Templo). Entonces, nuestro «Yo», muchas veces, busca esconderse por detrás de aquello para lo que, supuestamente, fue designado. No se olvide de que Semaías fue un profeta que, eventualmente, se desvió de aquello para lo que había sido designado.

Por eso, esté atento, pues, en cualquier momento, su Semaías intentará hacer que usted se esconda de los desafíos, de las dificultades, de la oposición. En realidad, él intentará hacer que ante de todo usted tema por su vida y comience a pensar en el futuro. Era precisamente eso lo que Semaías estaba intentando hacer cuando lo invitó a Nehemías a que se escondiera en el Templo, es decir, él quería llevar a Nehemías a que pensara en sí mismo, en su futuro, en mantenerse vivo el máximo de tiempo posible. Y es esto lo que nuestro «Yo» intenta hacer: desviar nuestra visión de la Obra y de la Palabra de Dios, ¡que es «morir» (figurativamente) todos los días para nosotros y para el mundo, para vivir para el Señor Jesús!

Por eso, no busque a Semaías fuera de usted, mire a su «Yo», pues es allí donde él está… ¡y se esconde!

No fue por casualidad que el Señor Jesús dijo:

Si alguien quiere ser Mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Mateo 16:24

Fuente: bispomacedo.com.br/es

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