¿Cómo Dios va a bendecirme?

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En época de  Campaña de Israel el mal se levanta con toda su fuerza para neutralizar la fe del mayor número de personas posible.

Ese es el trabajo del diablo y, cuando él ve el fuego en el Altar, reúne todo su ejercito para intentar apagarlo.

Claro que el diablo no puede hacer nada en el Altar de Dios, pero lo que él sí puede hacer es intentar apagar el fuego de su sacrificio. Dudas, palabras negativas, acusaciones y miedo son algunas de las armas que el infierno ha usado. Por esa razón, es necesario estarnos vestidas de toda la armadura de Dios para que ninguna flecha inflamada del diablo (como estas de abajo) nos atinja.

• Yo estaba segura de que mi sacrificio era perfecto, pero ahora ya no lo estoy.
•Yo pienso que no merezco lo que estoy pidiendo. Pienso que quizá no sea el momento.
•Me equivoqué mucho en la vida, no estoy segura de que Dios me perdonó.
• Mi situación está tan desesperante que no sé como Dios podrá bendecirme.

Amiga, estamos en la recta final de esta que está siendo la mayor Campaña de Israel de la historia de la Universal. El diablo sabe de eso y está actuando como nunca para quitarle del Altar, pues una vez que usted esté allá, él no más podrá alcanzarla. Será una gran pérdida para el reino de las tinieblas.

• Si usted estaba segura, ¿qué le quitó la seguridad? Busque la recuperación de esa certeza en Dios. No deje que la duda entre. La certeza es de Dios y la duda es del diablo. Luche, resista, y ese mal huirá de usted.
• ¡Usted no tiene que quedar suponiendo nada, mantener la certeza es suficiente! Nadie merece nada de Dios, todo es por la fe.
• “Se equivocó” es pasado y usted no vive más en él. Ni usted y nadie más. Mire hacia delante y no se deje desviar del objetivo.
• Nosotras no vemos como Dios ve. Si usted no sabe como Dios va actuar en su vida, no se preocupe, pues si hay alguien que sabe lo que hace ese es Dios.

Si usted es de otra ciudad, estado o país y no sabe cuando podrá visitar el Templo de Salomón, no se ponga triste. “Bienaventurados son los que no vieron y creyeron.” (Juan 20:29). Piense: usted tendrá el privilegio de, antes de presentarse en el Templo, mandar su sacrificio delante de usted. ¿No es eso maravilloso?

Estoy segura de que Dios se agradará y, cuando menos usted piense, podrá ver – con sus ojos – ¡esta Gran  Maravilla!

¡Nos vemos!

Fuente: cristianecardoso.com

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