«Hijo mío, si tu corazón es sabio, mi corazón también se me alegrará; y se regocijarán mis entrañas cuando tus labios hablen lo que es recto.» (Proverbios 18:1-2).

Dios se siente muy honrado cuando Sus hijos practican la sabiduría, y muy alegre cuando hablamos y pensamos en las cosas justas, asimiladas y aplicadas en Sus Palabras.

Por Ester Bezerra

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