creer-conocer

Abre tu Biblia, por favor, en el libro de 2 Reyes, capítulo 17, versículo 32 al 34.

Dios aquí ahora, en Su Palabra, revela el por qué muchas personas creen en Dios pero no le conocen. Hay una gran diferencia entre creer en Dios y conocerlo. Y por eso tú y yo conocemos gente que dice que cree en Dios pero no tienen nada de Dios, son personas con mal carácter, disimuladas, hipócritas, mentirosas, egoístas… es decir, creer en Dios es una cosa, conocer a Dios es algo completamente diferente. Y aquí verás el por qué muchas personas no conocen a Dios. Dice así el Texto Sagrado:

“También temían al Señor y nombraron de entre sí sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altos.”, o sea, en el santuario de los dioses.

Aquí dice que el pueblo de Israel, después de poseer la Tierra Prometida, tuvo contacto con otros pueblos, y se dejaron influir, porque quién es de Dios, no se deja influir, quién es de Dios influye. Quien es de Dios es de la Luz, y yo pregunto ¿qué debe prevalecer, las tinieblas o la luz? La luz. Pero debe estar encendida. Si se apaga… por eso Jesús habla sobre la importancia de que tengas el aceite, que es el Espíritu Santo, que mantiene esta llama encendida, que nos motiva, que nos renueva, que nos fortalece.

Aquel pueblo, que era de Dios, se dejó influir por otros pueblos que tenían costumbres y creían en otros dioses, y llegaron al extremo de constituir sacerdotes para servir a estos dioses, muertos, que tenían ojos que no ven, nariz que no olía, boca que no hablaba, oídos que no oían, manos que no tocaban, pies que no andaban… ¿os dais cuenta? Dioses creados por manos humanas, muertos… no usaron la inteligencia, porque cuando entraron en la Tierra Prometida, el pueblo que poseía aquellas tierras, fue derrotado por aquellos que servían al Dios Vivo. Pero ahora creían tener el derecho de acomodarse y tolerar la costumbre y la tradición de los otros pueblos. Dios nos enseña a no tolerar nada que comprometa a nuestra fe.

Nada que comprometa nuestra obediencia a Su Palabra, debe ser tolerado. Por eso dijo Jesús: “Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo”. ¿Qué es eso, sino es intolerancia, verdad? “

Obispo, ¿me voy a arrancar de verdad el ojo?”. No, no es eso. Jesús estaba diciendo de la fe de no tolerar lo que comprometa lo más importante que es tu Salvacion, que es tu Fe, que es tu espiritualidad. Si tu brazo derecho te hace pecar, dijo Jesús, córtalo. Si tu pierna derecha te hace pecar córtala. Y dijo Jesús, porque te es mejor entrar en el Reino de los Cielos sin un ojo, sin un brazo, sin una pierna, que todo el cuerpo entre en el infierno.

En otras palabras, si no toleras a aquello que compromete tu fe y tu Salvación, te desagradarás a quién? Primero a ti, la primera persona eres tú, a los hombres, que eres tú, a la carne, a la naturaleza humana, y en consecuencia, a los demás, que era el caso de ellos, que no querían tener _ con los demás reyes.

No querían ser vistos como un pueblo radical, un pueblo definido, que servía a un solo Dios. ¿A cuál Dios? Al Dios creador de los Cielos, de la Tierra, del Mar, y de todo lo que en ellos hay. Invisible, pero real. Vivo, no muerto. Los dioses de este mundo son visibles, pero muertos. Nuestros

Dios en invisible, pero Vivo. Y eso tiene que ser demostrado mediante Su Gloria, Su Luz…

Julio Freitas

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