“Creo que ya no lo amo, solo le veo defectos”

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La búsqueda del hombre perfecto es eterna, encontrarlo es imposible. Puedes buscarlo, pero seguro en un tiempo verás que es mejor no perder tu precioso tiempo. Tranquila, hay una explicación para esto.

Desde pequeñas hemos escuchado historias de príncipes azules, desafortunadamente algunas mujeres abrigan la esperanza de que esa historia se vuelva realidad. Sin embargo, la vida real es muy diferente de los libros y películas. ¿Qué hacer cuando descubres que toda esa escena magnífica del príncipe que llega en un caballo blanco no pasa de la ficción?

No te desesperes. Entiende que el ideal de príncipe azul oculta la búsqueda de la perfección en la pareja. Un hombre sin defectos que cumple con todas tus expectativas es un hombre idealizado, es decir, no es real. El autor de Matrimonio Blindado, Renato Cardoso explica “ese tema del príncipe azul y esas historias románticas son un veneno para las personas. Nuestra cultura fue fuertemente influenciada por esas historias”. De manera inconsciente, muchas mujeres solteras todavía creen que el hombre perfecto está esperando que ellas lo encuentren.

En el caso de las casadas, aún hay esposas que esperan que sus maridos se comporten como el personaje perfecto de los largometrajes, pero los hombres reales son normales. Así como usted, ellos también se equivocan.

Renato Cardoso explica que esperar la perfección genera frustración e insatisfacción en cualquier relación. Las mujeres son las que más esperan perfección de su pareja y eso presiona mucho a los hombres.

¿Qué tal sustituir la voluntad de tener el hombre perfecto al lado por el hombre adecuado? Él puede ser el complemento ideal para hacerte una mujer mejor, incluso con todas las fallas y defectos que posee.

Te corresponde a ti y a tu pareja esforzarse para que la convivencia sea mejor. Eso lleva tiempo y dedicación. Diferencias y malentendidos van a surgir porque ustedes son diferentes. Pero es necesario saber convivir con esas diferencias para que la relación funcione. Comprende los defectos, acepta las diferencias y entiende que la vida no es una película de ficción.

Es posible incorporar las imperfecciones del otro a las de uno para compartir la vida
Leonardo Cisneros cuenta su experiencia al aprender a usar el amor inteligente: “Dios me libró de la infelicidad, de la depresión y de las pérdidas económicas. Yo me había separado definitivamente de la mujer que amaba. Con mi pareja habíamos tenido cuatro separaciones, pero siempre volvíamos, esa vez fue el fin de nuestra historia.

Al participar de las reuniones entendimos que podíamos trabajar nuestras diferencias y nos dimos una oportunidad de volver a estar juntos. Como yo seguía depresivo, perseveré hasta que fui libre de la depresión, así todo cambió. Tiempo después nos casamos, incluso conquistamos una casa. Dios nos dio una nueva oportunidad para ser felices”.

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