Criptonita del cristiano

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Existen 3 cosas que debilitan al cristiano:

1º El Pecado – Porque es la desobediencia a la Palabra de Dios, por eso, el cristiano se siente débil, ya que el pecado corta el flujo de su fuente de fortalecimiento: la Voz de Dios.

2º La Duda – A veces el cristiano no está en pecado, pero por causa de una duda se queda débil. Además, después de la acusación, la segunda mayor arma del diablo es la duda. Cuando él no consigue hacerle caer en tentación, es decir, pecar, entonces, él le pone dudas… “¿será?”; “¿y si no pasa?”; “¿tu fe será suficiente?”…

3º La Indefinición – ¡La persona indefinida es débil! No está en pecado ni tiene dudas, pero porque no sabe lo que quiere, no tiene claro sus objetivos, ¡se vuelve débil! ¡Ni siquiera el diablo es indefinido, al contrario, ¡él sabe muy bien lo que quiere! El propio Jesús dijo que nuestra palabra debe ser “sí, sí”, “no, no”, ya que lo que no sea eso proviene del maligno (=indefinición). Si usted no está en pecado, ni tienes dudas, pero se siente espiritualmente débil, analice si tiene sus objetivos bien definidos.

Obs.: En este grupo no existe posición jerárquica, es decir, obispo, pastor, evangelista, obrero… todos hacemos parte del grupo de cristianos, de los que creen, de los seguidores de Cristo. El antídoto para:

El pecado: Confiéselo, asúmalo, pues aunque Dios ya sepa cuáles son sus pecados, este proceso es para usted, se trata de un auto reconocimiento. Cuando haga esto, humillese y quede avergonzado delante de Dios, ya que solo así Él podrá perdonarle y justificarle a través de la Sangre de Jesús. Recapitulando, en cuanto al pecado, reconózcalo, confiéselo, abandónelo, levántese y siga adelante!

La duda: Si quieres combatir la duda, hagalo con la Palabra de Dios. Si viene un pensamiento negativo, combátalo de inmediato, ¡con uno positivo! Si un miedo irracional se apodera de usted, piense en la Palabra de Dios, que le promete hacer siempre la diferencia. Enfoque su atención no en el problema, sino en la raíz, que será, indiscutiblemente, ¡la duda! Y use, no solo su fe, sino también la inteligencia para combatirla, porque, si no lo hace, su destrucción llegará, incluso estando en la Iglesia.

La indefinición: No sea tibio ni frío, ¡sea caliente! Es esto lo que la Biblia nos dice, que no debemos adaptarnos o acomodarnos a las situaciones. Debemos estar atentos y hacer lo que la Palabra de Dios aconseja, meditar en la misma día y noche y, al mismo tiempo, reflexionar sobre nuestra vida, comparando, observando y actuando contra cualquier pensamiento, actitud o emoción que no concuerde con la misma. Debemos estar siempre al mando de nuestra propia vida y nunca dejarla ir a la deriva, pues así, nunca llegaremos al objetivo deseado.

Obispo Julio Freitas

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