¿Cuál es tu estado?

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¿Qué tiene que ver un espejo contigo? ¿Qué tiene que ver un espejo con las personas que un día fueron tan usadas por Dios y que nos dejaron, además de un buen testimonio, un ejemplo de fe, vida y de carácter?

¿Qué tiene que ver un espejo conmigo y contigo que, continuamente, buscamos a Dios en Su Casa? ¡Tiene todo que ver! Porque cuando somos de Cristo, cuando el Señor Jesús habita en nosotros -, las personas, cuando nos miran, ¡ven a Cristo! Dios quiere que las personas vean en tu carácter, en tu forma de hablar, de vivir, de actuar, de decidir… ¡A ÉL MISMO!

Jesús no espera perfección de ninguno de nosotros, pues Él mismo afirmó que nadie es perfecto, sino Dios… pero con Él, con Su Espíritu en nosotros, ¡damos frutos que prueban que Él habita en nuestro interior! Entonces, las personas pasan a ver que tú eres una persona justa, honesta, verdadera, equilibrada, que tiene compasión por el prójimo, ¡así como Jesús tuvo compasión de ti! ¡Las personas pasan a ver que tu eres sincero, contigo mismo y con tu prójimo!

Cuando el Señor Jesús habita en nosotros, en verdad, las personas pueden ver los Frutos del Espíritu Santo, como la Paz, la Disciplina, Constancia… está escrito en la Biblia que debemos ser imitadores de Cristo. Entonces, ¡Él quiere que nosotros seamos un ejemplo, un clon Suyo, para que otras personas sean salvas y evangelizadas! Porque hablar de Dios es muy fácil, sin embargo, probar que eres de Dios sólo es posible a través de un testimonio de carácter, de vida, ¡de sinceridad!

¿Y qué ocurre si caemos en pecado o en tentación? El espejo no refleja nada, como ocurre con muchas personas que se acomodan en la fe, dejan de vivirla, de buscar a Dios, de evangelizar… o sea, hacen todo de forma religiosa, dejando de ser un espejo.

Muchos, que un día fueron usados para reflejar y que vimos a Jesús en ellos, dejaron de ser un ejemplo, volvieron a la vieja vida, a hábitos y costumbres nefastas. Su reflejo perdió la “belleza” anterior, pasaron a ser maldecidos por sus propias acciones y así perdieron su buena influencia sobre sus enemigos, familia, colegas de trabajo y sobre la sociedad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Cuál es mi estado? ¿Será que he sido un espejo cuyo reflejo es positivo? O sea, el Espíritu Santo habita en mí? ¿O será que perdí cualidades? ¿Ya no oro, dejé de hacer con placer las cosas de Dios?

Analízate a ti mismo:
1º Espejo Limpio: Buen testimonio – activos en la fe inteligente…;
2º Espejo de Espaldas: Miembros acomodados – hacen las cosas de forma religiosa…;
3º Espejo Quebrado: Ex-Miembros – volvieron a la vieja vida, salieron de la Iglesia Verdadera.

Independientemente de tus respuestas, ¡que sepas que Jesús murió por mí y por ti, para que hoy seamos y nos mantengamos como testimonios vivos de Su Resurrección!

Fuente: juliofreitas.com

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