¿Cuál es tu peor enemigo?

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Nuestro mayor enemigo no son los problemas en el matrimonio o en la familia, en realidad, nuestro peor enemigo, no son ni siquiera los problemas en sí, sino el pecado que el diablo usa para acusarnos…

Él anda a nuestro alrededor, siempre tramando, siempre buscando una oportunidad… ¿y una oportunidad de qué? De tentarnos para, así, ¡poder acusarnos! ¿Y cuando consigue el diablo su objetivo? Cuando nos equivocamos… Cuando negamos el perdón a quien debemos perdonar… Cuando negamos fidelidad a quién debemos ser fieles… Cuando negamos la verdad a quien debemos la verdad… Cuando negamos nuestra Fe Inteligente a Dios, cuando lo que tenemos que hacer es asimilar, ¡cueste lo que cueste! Desagradando a quien tengas que desagradar. Pues, si tu escoges agradar a Dios, tenlo por amigo. Y aunque tengas al mundo por enemigo, ¡vencerás!

David dijo en el Salmo 13: “¿Hasta cuando se levantará contra mi el enemigo? Atenta contra mí, ¡respóndeme, SEÑOR, Dios mío!… para que mi enemigo no diga: prevalecí sobre él…”

Entonces, Dios quiere que venzas el peor de tus problemas, y éste no está en la salud, matrimonio, en la vida económica, sentimental o profesional, sino que está, justamente, en tu vida espiritual: y es el error del pecado a conciencia.

Vence tus debilidades, y a éste enemigo-diablo; no aceptes que él pueda vencer para que así diga a Dios de ti: “le vencí”, pues, es como si el diablo dijera a Dios: “Mira Dios, está en la Iglesia, tiene la Biblia, practica caridad, es honesto, pero te desobedece, por eso, ¡yo le vencí!” No des este gusto al diablo.

Un día, ya vivimos en el engaño, cuando desconocíamos la Verdad, pero, ahora no tenemos más excusas… por eso, tenemos que indignarnos siempre e indignarnos contra el problema que está e nuestro espíritu, que no hace ser débiles y caer, sin darnos cuenta, aún creyendo en Dios, viniendo a la Iglesia o conociendo la Verdad. ¡NO ACEPTES ESTO!

Dios nos dio una Fe Inteligente y, si la usas con inteligencia, vencerás a tu peor enemigo, que es el diablo, abandonando el pecado. Si, nosotros vencemos al diablo cuando abandonamos el pecado, sea el que sea. Pues, sólo así él queda impotente, impedido de acusarnos. Y, entonces, Dios no libra y vencemos siempre, en la salud, matrimonio, vida financiera, espiritual, o sea, ¡en todas las áreas!

Fuente: juliofreitas.com

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