¿Cuándo el hombre tiene madurez para enfrentar los problemas?

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¿Cuándo, exactamente, un hombre entra en la vida adulta y deja de ser niño? ¿Usted sabe la respuesta? Pues un estudio realizado por el centro Crown Clinic, en Manchester, Reino Unido, llegó a la conclusión que eso solo ocurre a los 54 años. De acuerdo con la investigación, es en esa edad que los hombres se sienten resueltos y dejan los hábitos de la adolescencia.

Según el estudio, solo con esa edad los hombre se sienten “desarrollados y seguros” para lidiar con la inseguridad como el miedo de no lograr comprar su primera casa, perder el cabello y quedarse sin empleo – ese tipo de preocupación no los deja madurar cuando son más jóvenes.

La investigación fue realizada con mil hombres y sugiere que estos llevan más tiempo que las generaciones pasadas para llegar a este nivel de madurez, principalmente a causa de la paternidad y de las presiones económicas.

¿Qué se puede hacer?

En su blog, el obispo Renato Cardoso afirma que las mujeres no quieren hombres débiles. Y dice que hay formas para cambiar eso. “Tres cosas me ayudaron. Primero, reconocí que tenía un problema. Antes pensaba que era mi manera de ser y que nunca iba a cambiar. Pero cuando admití que eso era un mal dentro mío, entonces pude decidir hacer algo al respecto.”

El obispo revela que pasó a conocerse mejor: “Comencé a notarme más. Cuáles eran mis reacciones típicas, qué tipos de pensamientos alimentaba, qué emociones me dominaban. Pude detectar mis errores y así anticiparlas. Finalmente, decidí colocar mi inteligencia al mando.”

Madurando tempranamente

Pero si por un lado, el miedo de enfrentar las adversidades puede hacer que la maduración del hombre demore en ocurrir, por otro, enfrentar los problemas puede hacer que la madurez suceda mucho más rápido.

Con el muchacho Gabriel Fonseca Reis fue así. Cuando tenía solo 1 año de edad, su padre falleció, dejándolo a él y a sus tres hermanos con la madre viuda. Con las dificultades de la familia, el joven comenzó a trabajar desde muy chico. “A los 12 años, ya vendía bombones y chocolates en la puerta del shopping para ayudar en casa.”

A pesar del miedo al futuro, cuenta que tenía solo dos alternativas en su vida: “O me entregaba a los problemas o los enfrentaba de frente. Decidí luchar.”

A los 17 años, recibió la invitación de un amigo para invertir en una empresa. “No tenía dinero ni experiencia, y ni era mayor de edad todavía.” Gabriel cuenta que para pedir un préstamo en el banco, tuvo que pedirle a la madre para emanciparse. “Incluso le pedí dinero a un amigo para cerrar la parte que faltaba en la inversión”.

Hoy, pasado poco más de 1 año, trabaja en marketing y multimedia. “Por medio de mi trabajo, ya conocí China, Chile y Dubái, yo que no sé ni hablar bien en portugués.”

La verdad es que Gabriel creyó en su capacidad de vencer los problemas. Tomó una actitud para cambiar, incluso delante de las adversidades. Hoy, sus hermanos trabajan en la misma empresa que él, y el joven puede ayudar a su familia. “Pretendo hacer el curso de publicidad y propaganda el 2° semestre de este año y aprender inglés. Mi sueño es vivir en Portugal y estoy estructurándome para eso.”

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