Curar la enfermedad espiritual para lograr vencer

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“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente”. Josué 1:2 -6

Dios estaba hablando con Josué, podemos ver que no solo nosotros somos lo que pasamos luchas, situaciones difíciles, problemas en fin. Los hombres de la Bibilia vivieron esa situación y Dios permite que pasemos esto para que podamos usar la fe.

La debilidad delante de los problemas muestra que la fe está enferma, porque cuando tenemos una fe saludable, se vence todo y vamos más allá.

Vemos que Dios después de la muerte de Moisés habló fuerte con Josué, diciéndole que sabía que había perdido un amigo y que estaba triste, pero Dios lo necesitaba ahora y por tal motivo lo mandó a levantarse. Josué y Moisés ya murieron, entonces, está palabra es para cada uno de nosotros. Dios quiere que nos levantemos, nos está haciendo ver que si estamos desanimados, tristes o caídos no podremos vencer.

Cuando el espíritu está enfermo la persona esta perdida y los problemas logran dominar su vida, que lo hará pensar en querer morir y dejar todo.

Veamos lo que sucedió con David:

“Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego.

Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar”. 1 Samuel 30: 1- 4

Será que porque David había llorado resolvió el problema, entienda que, si usted queda llorando no va a resolver nada, solo ganará estar triste y en depresión. Sepa que estamos en tiempo de guerra y este mundo es para los vencedores y los vencedores reaccionan como tal. “Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en el Señor su Dios” 1 Samuel 30:6.

Cuando David se dio cuenta que llorando no lograría vencer, pensó que si no reaccionaba estaría perdido y que tenía que tomar una actitud. Él fue a consultar a Dios. “Y David consultó al Señor, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. Partió, pues, David”. 1 Samuel 30: 8- 9

Si usted continua esperando y llorando, observe si logra alcanzar alguna cosa. Así que es momento que se levante y persiga haciendo su parte que Dios hará la suya, pues Él está con usted.

Obispo Leandro Queiroz

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