De Hijos a Padres: ¡Dar!

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Esta semana, al hablar con una persona en la calle sobre la fe, me vino a la mente una pregunta: «¿Cómo puedo llevar a alguien a creer en Dios?» Y obtuve una respuesta que tiene mucho sentido: «No hago ¡pero es dando que se recibe!»

Y es eso lo que nos mueve día tras día: la fe, nuestra entrega, nuestra oración y perseverancia, harán toda la diferencia cuando no conseguimos convencer a alguien, pues ni el propio Dios nos obliga a cosa alguna, respetando nuestro libre albedrío. Somos cada uno, dándonos la oportunidad a nosotros mismos de obtener una verdadera transformación de vida, que tomaremos nuestras decisiones.

Así, los padres no pueden obligar a sus hijos, después de una determinada edad – edad de la razón- a aceptar sus orientaciones y enseñanzas, sino que la entrega que fue siendo hecha a lo largo del camino, y continuará, a través de la fe, creyendo que Dios hará aquello que sólo Él es capaz de hacer.

Dios: La esencia de “Dar”

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. “ (Juan 3.16)

¡Él dio! Fue el mayor ejemplo de Dar. Si Él no hubiera dado, yo jamás tendría el derecho de, libremente, entregarme, sacrificar…

¡Independientemente de quien Le aceptara, Él no dejo de darse!

Quien ama da. Dios es la mayor prueba de eso. Y quien ama nada espera recibir a cambio, sino que sigue dando, independientemente de las circunstancias.

Quien no es, se cansa de hacer el bien; quien no tiene, se agota al dar. ¡Pero quien es, tiene, se renueva, pues es dando que se recibe!

¿Dar el qué? ¡Lo más importante!

Por eso hay padres que, a pesar de todas las intemperies de la vida, y de todo lo que sus hijos ya les hicieron sufrir, no desisten, sino que continúan dispuestos a dar la vida, e luchar a favor de sus hijos, y por aquello que es más importante: la salvación de sus almas. Porque esta es la esencia, una vez que todo pasar, y apenas se perseverará en aquello que es eterno, y no externo, como la vida financiera, sentimental, física…

Y cuando damos verdaderamente, confiamos que tal entrega, a su tiempo, dará sus frutos. Por eso, incluso ante determinadas circunstancias, en los momentos díficiles y aparente “dura cerviz” de vuestros hijos… padres, ¡no desistáis! Porque cuentan con vosotros para hacer el “trabajo” hasta el final. ¡Y ahí, sí, estará completo!

“Mas vosotros, esforzaos y no desmayéis, porque hay recompensa por vuestra obra.“ (2 Crónicas 15.7)

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