Deje de ser complicada

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Para nosotras, el amor es algo que se necesita sentir, tocar, poseer y ver. Nosotras, mujeres, tenemos la tendencia de demostrar amor a través de nuestras acciones y comportamiento. Por eso, si no recibimos lo mismo a cambio, nos volvemos aburridas, criticamos y reclamamos sin parar día tras día. ¡Es una terrible frustración! Y, ¿por qué? Simplemente porque no recibimos de la misma forma en la que damos.

Se acostumbra a decir que somos complicadas, difíciles – ¡estoy completamente de acuerdo! Creo que esa necesidad o carencia de cuidado que tenemos todas nosotras, mujeres, es lo que más nos diferencia de los hombres. Ella es también la raíz de muchos problemas que enfrentamos. Todo para nosotras parece más difícil que para los hombres simplemente por causa de nuestra naturaleza femenina que insiste en hacer una tempestad en un simple vaso de agua.

Podemos estar súper felices a causa de una actitud romántica y, al día siguiente, olvidarnos completamente de lo que sucedió solo porque no recibimos otra prueba de amor…Parece que nunca tenemos lo suficiente. Si él dice yo te amo hoy, ciertamente vamos a querer que él repita la misma frase mañana, y pasado mañana, y después de pasado mañana…No importa cuánto él demuestre su amor y admiración, usted esperará que él lo haga día tras día.

El único problema es que nos olvidamos de usar el sentido común al crear problemas en nuestra relación. Cuánto más exigimos que él demuestre aquello que es obvio, menos él deseará demostrarlo; y, al final, pareceremos bobas – el tipo de mujer que cualquiera cambiaría por una vida en el desierto.

“Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda”. (Proverbios 21:19)

Queremos sentir su amor de maneras diferentes.

Si él toma todo el jugo y no le deja un poco a usted, seguramente pasa por su mente que él no tiene ni un poco de consideración; cuando en realidad él hizo eso sin darse cuenta.

Si él olvida del aniversario de matrimonio, entonces usted piensa que a él no le importa; y en realidad, él agradece a Dios todos los días por tenerla a su lado – solamente se olvidó de la fecha.

Esa gran carencia de atención puede saturar una relación. Las peleas constantes porque él no hace esto o aquello disminuyen las chances de que él haga lo que usted le pide – ¡y con razón!

La admiración y el amor no deberían exigirse, requerirse o ser esperados. Tales sentimientos solo tienen valor cuando son espontáneos. Creo que es eso lo que realmente importa, ¿no es cierto? Espontaneidad.

Entonces, ¿cómo lidiar con esa gran carencia? Debemos, a veces, sofocarla. Haga de cuenta que usted no precisa de cuidados extras.

Valorícese más, no quede implorando a las personas aquí y allá para que le valoricen.

Por encima de todo, use su fe. Las personas pueden no darle el valor que usted se merece, pero usted ciertamente tiene un valor muy grande para Dios que la conoce más que cualquier otra persona en el mundo. Él la ama de la manera que usted es. Con Dios, podemos ser gran carentes de cuidados, amor, atención…Podemos pedir, pedir, pedir y pedir. En realidad, Él dice que hasta deberíamos. Si tenemos una relación con Él, todo estará bien.

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