Dejé las drogas, me liberé de la homosexualidad, prostitución, y deseos de morir

hector

Mi nombre es Hector Luan, tengo 25 años. Nací en un hogar problemático, mis padres eran adictos a la bebida y al cigarrillo, y cuando yo tenía 7 años de edad, una persona evangelizó a mi madre para que fuera a la Universal en Pará, Brasil. Ella comenzó a frecuentarla y enseguida fuimos nosotros. Después de un año, mi hermana de 19 años se suicidó, y después de 4 meses, mi madre falleció de diabetes, según el diagnóstico.

Mi padre nos golpeaba diariamente, tenía amantes, pasaba días fuera de casa. Un hogar totalmente destruido. Después de la muerte de mi hermana, una voz me decía constantemente que hiciera uso de sus cosas (ropa, accesorios, maquillaje, etc.). Pasado un mes, mi padre trajo a una de sus amantes a vivir con nosotros, hacían fiestas y traían a los parientes de ella a casa. Cierta madrugada, uno de sus hermanos intentó abusar de mí, así como también mi vecino varias veces también lo intentó hasta que cumplí 10 años.

A los 14 años, fui a vivir con mis padrinos y asumí una forma femenina, pues ellos me aceptaron de la manera que yo quería ser. Me convertí en Sabrina y exigía el reconocimiento de las personas. Mi padre no me aceptó y quería golpearme en medio de la calle. Todavía en Pará, comencé a vender mi propio cuerpo. Para entonces ya tenía cuerpo de mujer.

Vine a San Pablo, a los 17 años, con el objetivo de ganar dinero vendiendo mi cuerpo. Un total engaño, incluso gané mucho dinero desde los 17 a los 20 años, sin embargo dentro de mí había un vacío que no llenaban ni la bebida, ni los hombres, ni las mujeres o todo el dinero que ganaba, tanto que, cuando llegaba la noche, me encerraba en mi departamento, me drogaba y tomaba, llorando solo, sin amigos, parientes o cualquier tipo de cariño. Al otro día me despertaba sin dinero y todavía vacío, y esa vida continuaba todos los días. Muchas veces cuando no conseguía bebida, tomaba alcohol para automóviles.

En la ciudad de Campinas-SP, conocí el crack, allí fue mi fondo del pozo, perdí mi «belleza» (la cual usaba para prostituirme), y mi salud, llegué a pesar 59kg, ya no era tan requerido como antes, e intenté el suicidio varias veces. En una fiesta rave tomé mucho y fui internado en coma alcohólico. Intenté matarme saltando de un viaducto, fue cuando dos personas que vivían en la calle intentaron agarrarme por la fuerza, pensando que yo era una mujer, y me impidieron que me matara, después fuimos a fumar crack juntos. Viví debajo de un puente, allí conseguí un novio, también mendigo.

Una noche, después de tanto drogarme, vi una sombra que me perturbaba, ya estaba hacía 15 días sin dormir ni comer, casi sufrí un accidente en el tercer piso de una construcción abandonada. En ese momento tiré la droga y miré hacia el cielo, esa noche estrellada me acordé de Dios, y oré: «Si Tú cambias mi vida, yo dejo todo y voy a buscar lo mejor».

Después de una semana, apareció un señor en esa construcción, yo estaba borracho y drogado junto a mi ex novio y a un amigo suyo, y ese señor me vio y me dijo que yo era «la única sincera», y me preguntó si quería cambiar de vida. Le dije: «No sé cómo, pero quiero, y si existe una chance, voy a agarrarla con uñas y dientes».

El sábado, él nos trajo a Diadema-SP, vi la Universal del barrio 7 de Septiembre, y le dije: «¡¡ahí yo no entro!!». El domingo, a las 15 hs., yo estaba allá adentro, como Sabrina, en la primera silla. Volví el lunes y el martes, me liberé de todo. Todos en la iglesia se asustaron al saber el miércoles, cuando volví ya como Hector, que la Sabrina que llegó el domingo, en realidad era Hector. Después de ese día, nunca más volví a la vida incorrecta. Dejé las drogas, me liberé de la homosexualidad, de la prostitución, de la depresión, del deseo de morir, y el vacío que sentía fue llenado por el Espíritu Santo, que me transformó por completo y me convirtió en un nuevo hombre, 100% feliz.

Hector Luan

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