Deje que su marido la cuide

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En la actualidad, la mayoría de las mujeres vive una rutina diaria llena de compromisos. Con el tiempo, lograron superar sus miedos, vencer las barreras y llegar a ser independientes para realizar sus objetivos.

Sin embargo, en favor de esta realización, muchas de ellas terminan dejando que esa independencia interfiera en la relación.  La mujer comenzó a tener problemas en el hogar porque dejó de ejercer el papel que le correspondía y terminó impidiéndole también a su marido, que ejerza el suyo.

Uno de esos papeles del marido, considerado el más importante, es cuidar a su esposa. “Está bien claro en la historia de cómo comenzó todo. Dios creó al hombre y a la mujer para servir uno al otro. El hombre fue llamado marido, que quiere decir ‘cuidador’”, describió en su blog el conferencista Renato Cardoso, educador y consejero de relaciones.

Sucede que muchas mujeres, hoy en día, se quejan de que sus maridos no les dedican el debido cuidado. Por supuesto, que es su deber cambiar sus actitudes para el beneficio de la relación. Pero si todavía no saben cómo hacerlo, ellas pueden ayudarlos a tener esa comprensión.

Una de las formas es dejarse cuidar por el marido, siendo una auxiliadora que camina a su lado. “La idea de Dios para su matrimonio fue que el hombre sirviera a la mujer y viceversa. Una sana competencia de quién le haría mejor al otro. Eso es amor de verdad”, señala el conferencista.

Otra manera es dejar de exigir. Exigirle al marido que la cuide, mientras que usted no ejerce el papel original de esposa, revelará una actitud egoísta de su parte. En lugar de eso, no se queje ni cree expectativas basadas en las actitudes de él.

La terapeuta de parejas Analise Mendes Castro explica la táctica. “Pruebe ser una esposa dedicada a su esposo y al hogar, ayudándolo y respetándolo en sus decisiones. Deje de querer solamente recibir y empiece a dar. Él seguramente se interesará en agradarla y comenzará a cuidarla”, enseña.

Autosuficiente, ¿será verdad?

Las responsabilidades conquistadas por las mujeres hicieron  que ellas crecieran en varias áreas, pero ese crecimiento perjudicó las relaciones.

Las esposas y los maridos terminan desempeñando las mismas funciones en el matrimonio y, por eso muchos hombres ya no ven la necesidad de proteger a sus esposas. “El hombre piensa: ‘si ella dice que no me necesita, ¿para qué voy a cuidarla?’ Entonces, se aleja más”, argumenta Analise.

vanessa-360x240Ellas, a su vez, dicen que no necesitan depender de los maridos para sentirse seguras y protegidas, como sucedió con Vanessa Alves Alvarenga, de 36 años. (Foto de al lado)

Ella aprendió, desde temprana edad, que tenía que ser una mujer independiente y que no debería depender de un hombre para tomar sus decisiones. “Empecé a trabajar muy joven y pensaba que la mujer era la que tenía que mandar en la casa, porque ella es quien cuida la familia y los hijos.”

Cuando se casó con Bruno Alvarenga Ferreira, Vanessa no admitía ser protegida por él. Por eso, surgieron muchas discusiones. “Yo no aceptaba que mi esposo asumiera el cuidado del hogar, porque yo siempre conquisté todo sola. Era autosuficiente, tomaba decisiones basada en lo que yo pensaba.”

Ella cuenta que a veces su marido quería ayudarla a solucionar sus problemas, pero ella, orgullosa, no lo aceptaba. “Una vez tenía las cuotas del auto atrasadas. Él era mi novio y quería ayudarme. Yo no lo dejaba, porque pensaba que, si él lo hacía, se sentiría mi dueño.”

En el día a día de la casa, ya casados, él también se preocupaba por protegerla. Pero ella lo criticaba. “Él, a veces, me decía que me ayudaría preparando la comida, por ejemplo. Yo me enojaba con él, creía que él me dominaría, que sería mejor que yo. Y eso no podría suceder, porque yo me sentía más inteligente que él, ganaba más, etc.”

Cuando Bruno le sugirió a Vanessa que renuncie a su trabajo para dedicarse a la familia, ella se indignó. “Mi mundo se derrumbó. Entré en conflicto, porque yo ya no sería la mujer que tenía todo, para vivir a costa de él”, afirma.

Entonces, ella comenzó a participar en las reuniones dirigidas a las mujeres y a meditar en la Palabra de Dios sobre cómo una esposa debería ser con su marido. “Me di cuenta que mi esposo dependía de mí y comencé a darle lo que necesitaba. A partir de eso, él nunca dejó de cuidarme o dejó que me falte algo que yo necesite. Entendí que mi marido es mi aliado”, destaca.

El Godllywood tiene como objetivo ayudar a mujeres en cualquier situación, desde que realmente quieran ser ayudadas y moldeadas para convertirse en una mejor mujer. Obtenga más información sobre el grupo y entérese cómo participar de los proyectos ingresando aquí.

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