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Después de la tragedia por el consumo de éxtasis que enlutó a cinco familias tras la muerte de cinco jóvenes en Costa Salguero, salieron a la luz videos que mostraban el sufrimiento de las víctimas, a las que se veía teniendo convulsiones o inconscientes en el suelo.

Recientemente, la oficina antidrogas de la ONU realizó un estudio en el que Argentina ocupa un triste primer puesto. Según el informe, 2,3 por ciento de los estudiantes argentinos entrevistados reconocieron haber tomado éxtasis en los meses previos a la encuesta. Esas cifras son similares a las de Ecuador y colocan a nuestro país al tope del uso en la región.

El acceso a las drogas es cada día más sencillo. Según cuentan testigos, apenas ingresaban a la fiesta les ofrecían cualquier tipo de estupefaciente para que lo consuman libremente. Éxtasis, cocaína y LSD formaban parte del menú que todos tenían a su alcance. Incluso no había por qué correr riesgos intentando ingresar al predio con las drogas encima, ya se sabía que una vez superados los controles tenían todo a disposición.

Los vicios no distinguen edad ni nivel socioeconómico. La droga golpea tanto a los sectores más desfavorecidos como a los más pudientes de la sociedad. En Costa Salguero, la entrada para la fiesta costaba 945 pesos, y las pastillas de éxtasis que se vendían en el interior rondaban los 400 pesos. Llámese paco o éxtasis, el veneno es el mismo, lo único que cambia es el perfil del consumidor.

Tras estos acontecimientos, vale preguntarnos qué rumbo está tomando nuestra juventud. ¿Solamente pueden divertirse si están bajo el efecto de una droga? ¿La única forma que encuentran para desinhibirse es a través del consumo de químicos? ¿La vida realmente dejó de valer la pena tal cual es para que sea necesario “condimentarla” con sustancias?

Muchos especialistas están refiriéndose a esta nueva generación como la “Generación Q: generación química”, chicos que no conciben la diversión sin consumir alguna sustancia. Buscan nuevas experiencias, quieren sentir algo diferente que los saque del fastidio, del aburrimiento permanente que experimentan como generación.

Nos cabe a todos como sociedad empezar a ayudar a las nuevas generaciones, pero para que eso sea posible, primero tenemos que entenderlos y conocer cuáles son sus preocupaciones, sus problemas, sus inquietudes.

Participe usted también de la reunión de la Cura de los Vicios y compruebe en su vida o en la de un ser querido que existe una salida para este mal. Lo esperamos este domingo a las 3 pm en el Boulevar de Sabana Grande.

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