dominador

Él era un hombre que ya tenía todas las arrugas del tiempo cuando lo encontré por primera vez. Le pregunté cómo era posible que, en su soledad, tuviese tanto trabajo. Él me respondió:

– ¡Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar a un asno y dominar a un león!, dijo él, con una seguridad que me impresionó.

–No veo ningún animal cerca del lugar donde usted vive. ¿Dónde están ellos?

Él explicó: – ¡ Todos los hombres tienen esos animales! Los dos halcones se lanzan sobre todo lo que aparece, sea bueno o malo. Tengo que domarlos para que se fijen sobre una buena presa. Son mis OJOS¡ Las dos águilas hieren y destrozan con sus garras. Tengo que entrenarlas para que sean útiles sin herir. ¡Son mis MANOS!

Los dos conejos quieren ir adonde les agrada, esquivando las dificultades…Tengo que enseñarles a quedarse quietos, aunque sea penoso. ¡Son mis PIES!

Lo más difícil es vigilar a la serpiente. La cual puede morder y envenenar a los que la rodean. Si no la vigilo puede causar daños. ¡Es mi LENGUA!

El asno es muy obstinado, no quiere cumplir con sus obligaciones. Alega estar cansado y se rehúsa a transportar la carga de cada día. ¡Es mi CUERPO!

Finalmente y el más difícil de dominar y que me es necesario dominar diariamente y fuertemente es al león… Siempre quiere ser el Rey, el más importante. Es vanidoso y orgullos. ¡Es mi CORAZÓN!

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