El Altar es para todos

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Casi todos conocemos la historia de Jacob, la gran angustia que vivió al irse de su casa amenazado y perseguido por su hermano que, al sentirse ultrajado, lo quería matar. Él se fue con lo puesto, con una mano adelante y la otra atrás, llevando consigo solo un poco de aceite. En el camino, en Bet-el, tomó una piedra y la usó como almohada. Tuvo un sueño y, al despertar, Le levantó un Altar a Dios y derramó el aceite sobre la piedra haciendo una promesa: si Dios lo bendecía, haciendo que volviera en paz a su casa y no dejaba que le faltase nada, él daría el diezmo de todo.

Pero lo interesante es que después de que Jacob fue bendecido y próspero, después de que Dios hubo cumplido Sus promesas hechas en el Altar en su vida y de haberse reconciliado con su hermano, y de no haberle faltado nada, Dios Se le apareció nuevamente y le recordó sobre el Altar.

Dios le ordenó que volviera a Bet-el y que levantara un Altar nuevamente para que pudiera recordar que había sido en el Altar donde Él le había dado libramiento en el día de su angustia.

En ese momento, Jacob ya no estaba desesperado ni necesitado como antes. Era rico y ya había superado esa fase difícil, pero Dios le recordó de dónde había salido, de la angustia, y de que había sido en el Altar donde un día su problema había sido resuelto.

A veces la persona ya no Le levanta más un Altar a Dios porque piensa que ya no lo está necesitando, que ya no lo necesita tanto, que ya está bendecida. Pero Dios insistió en hacer que Jacob volviera a Bet-el y levantara un Altar, como lo había hecho un día cuando estaba angustiado.

Y dijo Jacob: Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.Génesis 35:3

No podemos olvidarnos nunca del Altar, aunque estemos bien. Fue allí donde Dios nos libró de la angustia.

Dios quiere a la persona en el Altar independientemente de la situación que esté viviendo.

El Altar es para todos.

El angustiado encontrará libramiento y quien está bien se acordará de lo que Dios le hizo.

El Altar libra de la angustia y hace que la persona permanezca en la fe.

Colaboró: Pastor Marcelo da Silva

Fuente: bispomacedo.com.br/es

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