El camino de la fe no tiene facilidades

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Dios no concede la fe para hacer la vida del ser humano aquí en la Tierra más fácil. La fe tiene la finalidad de capacitar a los hijos de Dios para enfrentar y vencer el reino de las tinieblas y, sobre todo, conquistar el Reino de los Cielos.

Jesús en ningún momento dijo que haría la vida de Sus seguidores más fácil. Al contrario, Él advirtió que el camino que nos conduce a la Vida Eterna es angosto, que la puerta es estrecha, y que son muy pocos los que entran por ella.

Abraham, siguiendo la dirección de Dios, por la fe, salió de Harán y fue por la tierra de Canaán. Sin embargo, cuando vino el hambre en aquel lugar, él se dejó llevar por la duda y por el miedo y, sin consultar a Dios, decidió buscar alimento en Egipto. Por causa de esa actitud enfrentó muchos problemas en aquel lugar.

“Si él hubiese consultado a Dios con seguridad Dios le hubiese mostrado el camino, la solución, para mantenerse en aquella tierra y superar el hambre. Pero en lugar de eso él descendió a Egipto por cuenta propia y allí tuvo que mentir, tuvo que separarse de la mujer que tanto amaba. Él sufrió porque recurrió a la mentira. Allí aprendió que en el camino de la fe no hay mentiras, no hay facilidad. En el camino de la fe hay sacrificios”, destacó el obispo Macedo, recientemente, durante la Palabra Amiga transmitida por la Red Aleluya de radio.

Esto es lo que sucede cada vez que se toma una actitud sin la dirección de Dios. Y el diablo siempre creará situaciones para que eso suceda, y si la persona no está atenta, viviendo en la fe, seguramente caerá en sus trampas y terminará aceptando las sugerencias de facilidades que están en contra de la fe, pero que él presenta de manera sutil y con astucia.

“Nada es más difícil que la conquista de la Salvación”

La fe es la mayor herramienta contra el infierno, sin embargo, ella nunca llevará a la persona hacia el camino más fácil, sino al camino del sacrificio, de la lucha, del esmero, de la entrega total.”Para eso Dios nos dio la fe”, enseña el obispo. “Para que tomemos, sobretodo, posesión de la Vida Eterna. Porque nada es más difícil que la conquista de la Salvación”, afirma.

Esta es la razón de que haya tantas personas desviadas de la fe. Personas que un día estuvieron en la fe pero no se mantuvieron en ella, no la sustentaron y, por eso, hoy están caídas en medio del camino. Son personas que vacilaron en la fe y se acomodaron, porque aprovecharon la oportunidad del camino fácil.

El camino de la fe es un camino arduo, y fue el camino que Dios eligió para salvar a la humanidad. Él tuvo que enviar a Su Hijo al mundo para salvar a aquellos que en Él creen. Si  hubiese otro camino, con seguridad lo habría seguido. Pero Él tuvo que optar por el sacrificio, el sacrificio de Jesús.

Por lo tanto, no sirve tomar atajos. Debemos negar nuestra voluntad, nuestro yo diariamente, y cargar la cruz, seguir los pasos de Jesús. ¿Es fácil? No. Pero es el precio para vivir la fe genuina, vivir en la verdad. Y para eso es necesario ser auténtico, sincero. Y esa sinceridad tiene que reflejarse del lado de afuera.

Muchas personas están postradas, caídas a la orilla del camino, porque han vivido una fe falsa, emotiva, que conduce al camino de la facilidad, y por eso no encontraron fuerzas para levantarse. Solamente imbuidos en una fe sacrificial estaremos aptos para enfrentar al diablo, el mundo, el infierno, y todo lo que venga en contra de nuestra fe.

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