El Evangelio según la propia persona

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Y erigió allí un altar, y lo llamó DIOS, el DIOS de Israel. Génesis 33:20

¿Cómo era ese ALTAR levantado por Jacob? Imagíneselo…

De la forma como usted se lo imagine, así debe ser el ALTAR dentro de usted. Existen muchas personas que dicen: “Dios está conmigo”, pero con el altar que tienen dentro de ellas, ¡lógico que Dios no está!

Tener un altar dentro de sí no dice nada, pues, en el Monte Carmelo, los profetas de Baal también tenían un altar. Todos tiene un altar, (Hebreos 13:10) pero ese altar puede ser para otros dioses, o, si la persona es orgullosa, puede ser para sí misma, como en el caso de Saúl, que erigió un monumento para sí en el Monte Carmelo (1 Samuel 15:12)

Hay muchas personas que son autoras del 67° libro de la Biblia, que es el evangelio según lo que ellas piensan, interpretan, les gusta, etc.

Ellas siguen ese evangelio al pie de la letra, y aún así, cada tanto le agregan y le quitan comas, acentos e incluso palabras enteras, siempre adecuándose a lo que creen, interpretan o les gusta. Dicen que “no” entienden lo que Dios dice en la Biblia a través de Sus siervos, pero, en realidad, sí lo entienden.

El hecho es que, como el obispo Macedo ha dicho, es cuestión de obediencia o desobediencia. Obedecer es sacrificio colocado en el Altar de Dios, desobedecer es “sacrificarse” en el altar que no es de Dios. Por eso la vida del desobediente está de la forma que está, y Dios, por estar excluido de ella, nada puede hacer.

Jacob y todos los hombres que erigieron altares para el Dios de Israel sabían que, para erigirlos, sería necesario mucho más que colocar piedras sobre piedras. Note, en los siguientes versículos, cuán consciente estaba Jacob de lo que era levantar un Altar para el Dios de Israel:

Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios … Génesis 35:1-3

Antes de hacer el ALTAR para Dios, él trató de “limpiar el área”, retirando las imágenes de los falsos dioses de entre su familia, purificándolos a todos e incluso cambiando las vestiduras contaminadas con la suciedad de este mundo. Después “subiría” (y no “descendería” -facilidad) para hacer el Altar. Después de construido el Altar, Dios estuvo con Jacob tal cual estuvo con Abraham e Isaac. En fin, Jacob glorificó a Dios con su propia vida, pues Dios (El Altar) estaba en él.

Así también sucederá con nosotros. ¿Usted cree?

Fuente: bispomacedo.com.br/es

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