El llamado de Dios

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¿Qué hacer para ser escogida y servir en el altar?

Respuesta:

“Y sucedió que un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo:

-Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que Me hospede en tu casa. Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso.” Lucas 19:2-6

Dígame amiga: ¿quién aprovechó la oportunidad? ¿quién se eligió?

Cuando tomamos actitudes definidas, que nos cuestan, es porque tenemos un objetivo. Y es exactamente de esa forma que nos elegimos para llamar la atención de Dios. Y es de esa manera que permitimos que Dios nos llame.

Él observa a cada ser humano y no es indiferente a los que tienen el objetivo de conocer la verdad.

Aquí se cumple este versículo que me llamó mucho la atención:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llame.” Hechos 2:39

Imagine, Dios llamándola. Esto nos hace pensar y mucho.

Cuando lo leí, recordé que Dios no hace acepción de personas, pero también recordé que somos nosotros los que nos hacemos escogidos y llamados por Él, a través de nuestras actitudes.

Yo misma vi cumplirse eso en mi vida. Y es verdad, Dios llama según el espíritu que hay en cada uno:

Si mi espíritu es indignado contra la injusticia.

Si mi espíritu vigila.

Si mi espíritu tiene temor.

Si mi espíritu le da importancia a cada detalle de la palabra de Dios.

Dios respeta nuestro libre albedrío y, por eso, es evidente quien es quien. Quién es el que realmente tiene una llama ardiente para servir a Dios, no de cualquier manera, sino de una manera racional, única y de calidad.

Eso me hace recordar a la historia de mi padre, el obispo Macedo. El fuego ardiente que quemaba en su ser para ganar almas y servir a Su Señor. Cuando eso nace dentro de un ser humano es el llamado de Dios para esa persona.

Y ese llamado habla del propio espíritu de la persona.

La pregunta que yo hago es: ¿Cuál es su espíritu? ¿Usted, llama la atención con sus actitudes? ¿O es simplemente alguien igual a la multitud?

Quien se destaca no tiene forma de no volverse evidente, además hace una revolución en la vida de innumerables personas.

Fuente: vivifreitas.me

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