El placer de descansar en Dios

descansar

No es en vano que el Señor Jesús dejó en claro que Su yugo es fácil y su carga es ligera:

Llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque Mi yugo es fácil, y ligera Mi carga.” (Mateo 11:29-30)

Deténgase y reflexione sobre estas dos características importantes: fácil y ligera.

Algo puede ser fácil y aún así ser incómodo ¿no es verdad? Pero lo fácil y ligero no molesta en absoluto. La disciplina (yugo) de Cristo es fácil, y lo que Él pide que hagamos es ligero, no es pesado.

Entonces ¿por qué esa sensación de vivir sobrecargado, abrumado, cansado, a punto de explotar?

Podríamos estar aquí mucho tiempo escribiendo los porqués, pero hablar de las actitudes que nos hacen volver al camino para descansar en Dios es mejor. Aquí nombramos 8 de ellas:

-Nunca pierda el entendimiento de que su total dependencia debe ser de Dios: en cada dificultad, lucha, Él lo capacitará. Con el tiempo y las capacitaciones del Señor usted puede hasta tener la frágil sensación de que puede hacer todo solo, pero no puede. Cuando lo intenta, usted se convierte automáticamente en una persona sobrecargada;

-Esté dispuesto a escuchar: no tenemos que tener respuestas inmediatas para todo. Por lo tanto, delante de los problemas, escuche con atención y con calma, reflexione minuciosamente y al mismo tiempo pídale la dirección de Dios para solucionarlos;

-Tarde en hablar: apenas una situación llega a sus oídos, usted ya comienza a hablar. ¿Se dio cuenta como nos cansamos cuando hacemos eso? Parece que aspira nuestras fuerzas físicas. Entonces cuide sus cuerdas vocales; hable solamente lo necesario;

-Ore sosegadamente, como quien está a la orilla de la playa con un amigo: ¿por qué la desesperación al hablar, como si Dios fuera un ejecutivo y usted tiene solo aquellos pocos instantes en que Él desciende del auto y entra a la empresa como para hablar con Él? Aun siendo mucho pero mucho más importante que cualquier ejecutivo en el mundo, Él tiene todo el tiempo para usted- a veces las personas son las que no reservan tiempo para Él;

-No deje que los reclamos externos, sean de quien sea, lo opriman: aunque esos reclamos estén relacionados con la Obra de Dios, no puede dejarlos ser una carga pesada en su vida. Si usted está teniendo problemas para conciliar, ore a Dios;

-Trabaje por orden en su vida: tenga en mente sus prioridades. Esfuércese para mantener todo organizado, pero sin paranoia. Cuando las cosas están organizadas, tenemos cabeza para todo, pero de lo contrario…;

-Cierre los ojos, respire profundo y (re) conéctese con Dios: nuestra mente, a lo largo del día, se parece mucho con internet. Todo está bien, y de repente, cae la conexión. Basta que haya algo para resolver enseguida, un plazo, un problema y nos quedamos sin “red” con Dios; inmediatamente un montón de pensamientos llegan a nuestra mente. Lo bueno es que esto no suceda, pero, si sucede, pare, cierre los ojos, respire profundo y vuelva a establecer la conexión con Él inmediatamente;

-Deléitese en Su palabra: no lea la Biblia como una meta a cumplir diariamente. No hay nada de malo en que usted lo ponga en su lista de actividades diarias, el error está en leer para cumplir con una tabla. Deléitese en descubrir las cosas maravillosas que Dios registró en Su palabra. Ella es vida, pero solamente si usted absorbe el Espíritu que hay en ella. Solo la letra, mata.

Siempre invierta en sus momentos con Dios. Estos momentos le darán la seguridad necesaria para confiar tanto en el Altísimo al punto de descansar en Él, aun en medio de las luchas.

Comparta este mensaje con sus amigos y familiares. Tal vez ellos también necesitan este descanso.

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