El rol de los abuelos

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Hoy en día uno de los recursos fundamentales en el cuidado de los hijos son los abuelos. En una sociedad donde ambos progenitores trabajan, donde cada vez hay menos dinero para guarderías y donde el horario de los centros educativos es incompatible con el horario laboral, los abuelos se hacen imprescindibles para ayudarnos a criar a nuestros hijos.

Esta situación puede llegar a ser muy enriquecedora para toda la familia, tanto para los abuelos, como para los padres y los niños siempre y cuando se respete la función que cada uno ha de cumplir.

El intercambio de experiencias saltándose una generación puede ser de lo más interesante tanto para los abuelos como para los nietos porque la relación es más relajada. Las vivencias de los abuelos pueden servir para dotar a los nietos de unos valores que los padres no pueden darles por falta de tiempo. Y los nietos pueden descubrir y acercar a los mayores a las novedades que se van produciendo, como puede ser el uso de nuevas tecnologías.

Si se respetan los roles de cada uno en el núcleo familiar, tener a los abuelos cerca supone incontables beneficios para los niños. Hay que tener claro que la función de los abuelos no es educar a sus nietos, tarea que han de asumir los propios padres. Por eso es fundamental no entrometerse en las decisiones que toman los progenitores acerca de sus hijos, tan fundamental como presentar a los abuelos como los pilares fundamentales de la crianza de esos niños.

Pero también es importante no abusar. Al igual que los abuelos no deben inmiscuirse en las decisiones  de los padres, los padres tienen que respetar y entender que sus mayores también tienen derecho a tener su propia vida. Cuidar a los nietos es algo que la mayoría de los abuelos hacen con mucho agrado, pero eso no significa que podamos acudir a ellos sin previo aviso y sin planificación como si fuera su obligación estar siempre disponibles para cuidar a los nietos.

También es responsabilidad de los padres establecer las normas en cuanto a los hábitos de sus hijos, como debe comer, cuánto tiempo pueden ver la televisión, cuándo debe salir al parque, etc. Y no dejar todas las decisiones en manos de los abuelos, ya que éstos cumplen una función de apoyo, no de educadores. La educación debe ser formada por parte de los padres.

De esta forma, los abuelos, libres de las responsabilidades de tener que formar a un niño otra vez, tienen más tiempo para disfrutar de sus nietos, jugar con ellos, enseñarles y aprender a la vez, además de sentirse útiles, respetados y queridos por una familia de la que son una parte muy importante.

 

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