nombres

¿Alguna vez se ha preguntado por qué grandes multitudes seguían al Señor Jesús  donde quiera que él fuera?

Esto se debe a que su fama le precedía, y dondequiera que iba allí las personas ya habían oído hablar de sus milagros.

Él no necesitaba de nadie para promocionarlo, tampoco que una empresa de relaciones públicas levantase su perfil, porque los milagros que practicaba eran suficientes para llamar la atención de los sufridos.

Así que donde quiera que Él fuera, las personas ya sabían quién era.

¿Y usted? ¿Cuando alguien habla sobre usted, que reputación está asociada a su nombre? Si existe un proyecto en su trabajo y alguien le recomienda para liderar esa responsabilidad, ¿cual es la reacción de su jefe? Sería terrible si su nombre estuviera asociado a irresponsabilidad y malos resultados.

Muchos viven con el pensamiento equivocado de que sólo porque tienen una determinada fe, deberían ser colocados automáticamente adelante en la cola para ser promovidos o considerados para un trabajo. Pero si usted piensa en esto por un momento, cualquier jefe, digno de su título, jamás dará preferencia a nadie sólo por su fe. Más bien, él siempre elegirá a la persona que aporta más resultados para su empresa.

De hecho, muchas personas ni deberían hablar de su fe ante sus jefes, porque el trabajo que producen es muy malo. Y esto sólo avergüenza el nombre de su Dios.

Donde vaya, usted siempre tendrá una reputación asociada a su nombre, y le toca a usted trabajar sin descanso para construir una reputación que transmite confianza, incluso cuando la persona todavía no le conoce. Cuando uno se esfuerza por ser excelente en lo que hace, tarde o temprano su nombre será asociado a calidad.

¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición. Proverbios 22:29

Fuente: iurd.pt

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