¿Ella nos hace capaces de cualquier cosa?

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Existe algo, en usted y en mí, que nos hace capaces, no de algunas cosas, sino de ¡ABSOLUTAMENTE TODO! ¿Que será ? ¿Será que es la Fe? ¿El Sacrificio? No… está faltando una cosa, pues la respuesta está en la unión de estas dos palabras: ¡FE-SACRIFICIAL! ¿Y que Fe es esta? Es la Fe-Viva, pues la Fe sin obras está muerta. Inclusivamente, el Señor Jesus llegó de decir que hasta el propio diablo tiene fe…

Pero, ¿qué tipo de fe será la suya? ¿Religiosa? ¿Tradicional? ¿Acomodada? ¿Sectaria? ¿Invisible? ¿Sentimental? ¿Teológica? Ésta debe ser la Fe de Abraham, la Fe-Viva. Abraham se hizo amigo de Dios, porque manifestó la Fe Sacrificial.

Siempre que Dios se le apareció a Abraham, él levantó un altar y allí sacrificó. Y cuando Dios no se le aparecía, levantaba un altar, sacrificaba y Dios se le aparecía y sucedía lo extraordinario.

Todos los hombres y mujeres de Dios expresan la fe sacrificial y es esa misma fe la que nos permite vencer y superar cualquier cosa: sean nuestros sentimientos, debilidades, problemas, tentaciones, persecuciones, en otras palabras, problemas personales, externos o espirituales.

Usa la manifestación del poder de Dios en tu vida, no te fíes de terceros, usa el poder que ya tienes. Usted sólo ve los problemas, sus limitaciones, sus fracasos, decepciones, pero se olvida de que tiene una Fe y, que sí la utiliza de manera sacrificial, la materializa de manera extraordinaria (me refiero a la obras, las actitudes, la renuncia, entrega, sacrificio, dolor, obediencia, perseverancia …), es capaz de vencer y superar ¡ABSOLUTAMENTE TODO!

¡Y lo más maravillo es que tanto tú como yo tenemos esta fe! Así que la pregunta que se plantea no es “si Dios puede …”, y sí si tú vas a sacrificar, a materializar tu fe a través de tu sacrificio voluntario, porque si lo haces, tu situación de vida va a cambiar.

Por desgracia, en la sociedad en la que vivimos, queremos todo en la mano y “para ayer”. Sin embargo, con Dios no es así.

Entonces, si crees, tienes que “correr detrás”, tienes que “hacer”, materializar la propia Fe, porque “todo es posible a aquel que cree.”.

Y adónde llega nuestro límite, adónde usted ya no puede más, Dios da continuidad a partir de ahí, porque ahí Él llega.

Entonces, mientras no alcances tus límites haciendo lo extraordinario, no cuentes con Dios, no esperes la Intervención Divina, porque Dios sólo actúa cuando tú y yo alcanzamos nuestro límite. ¿Y que límite es éste? Es el límite del esfuerzo, de la obediencia, de la entrega, de la sinceridad… y, entonces, ahí puedes esperar, porque Dios va a llegar y hacer lo que tú y yo no podemos.

Fuente: juliofreitas.com

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