Emociones…

emociones

Cuando hablamos de hombre de Dios, ¿cuál es la primera imagen que viene  a tu cabeza?

¿Camisa de vestir, corbata, micrófono en la mano y predicando en el Altar?

No necesariamente…

El hombre de Dios no se caracteriza por la ropa que viste, ni tampoco por estar en Altar.

Recuerdo que después de convertirme, tenía una idea bien clara de lo que quería: casarme con un hombre de Dios.

Cuando decidí darle un ultimátum a Junior (mi novio en la época, y hoy mi marido), era porque esa visión ya existía dentro de mí, y ni siquiera mis emociones podían estar en mi camino. Sabía lo que quería y luché por eso.

De a poco, él comenzó a cambiar, y ver que eso sucedía delante de mis ojos fue realmente maravilloso. Fue ver cómo Dios lo moldeaba para mí… Pero yo esperé. Observaba sus actitudes, su carácter, su fe… Solo un año después de su conversión decidimos casarnos.

Él no era pastor en aquella época, pero ya era un hombre de Dios, temeroso a su Señor, y de carácter. Hice de todo para comprobarlo, y veo eso hasta hoy.

Vean, amigas, quise traer este tema porque he recibido mails de jóvenes que dicen estar enamoradas de un pastor o un obrero ¡sin haber conversado con ellos siquiera! Solo con observarlos a distancia.

¿Cómo puedes dejarte llevar por tus emociones de esta forma? ¡¿Cómo puedes decir que amas a alguien que ni siquiera conoces?!

Solamente el hecho de ser obreros, o incluso pastores, ¡no quiere decir que sean verdaderamente de Dios! ¡Tienes que estar segura de que él es realmente temeroso y fiel a Dios! ¡Tener certeza de que él es un hombre de Dios!

Y hay más: ¡si él tiene visión hará lo mismo contigo!

Lo que veo que sucede es que hay mucha prisa por “resolver” rápido la vida sentimental, y a muchas no les importa esto, están listas para entregar sus vidas y su futuro en las manos de alguien que ni conocen…

Por eso, a partir de hoy, tus emociones respecto a la vida sentimental deben estar bajo control. Nada de dejarse llevar apenas por una mirada… Si estás de novia, vas a comenzar a observarlo hasta estar segura de que realmente es un hombre de Dios – ¡y nada de emoción! Si tienes que actuar y terminar el noviazgo por no ver en él el carácter de Dios, no dudes ni temas. Si eliges luchar por él, hazlo en la fe, pero también consciente, sabiendo quién es él de verdad.

Si aún no tienes novio, debes estar consciente de los pasos que tendrás que dar cuando llegue el momento. Y repito una vez más: no se dejen llevar por sus emociones.

¡Cuidado, que las emociones no te devoren!

Fuente: nandabezerra.com

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *