Emprendedores: actitudes para vencer

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Cuando un empresario arma un equipo en su empresa con el objetivo de alcanzar una meta, tiene como una de las herramientas para llegar a ese propósito el gerenciamiento del desempeño.

Si hablásemos sobre esto en los tiempos bíblicos, muchos de los líderes y héroes que están en las Sagradas Escrituras no sabrían de su existencia, pero la mayoría, de una forma u otra, ha utilizado estos métodos.

Las historias bíblicas traen lecciones útiles que comprueban que los líderes cristianos ya usaban métodos para resolver sus dificultades antes de que estuvieran escritos en manuales de procedimiento empresarial.

¿Qué es el gerenciamiento de desempeño?
Si se aplica correctamente, estimula a las personas a una realización aún mayor que las inherentes a su tarea o proyecto, desarrollando simultáneamente sus habilidades y aumentando su interés.

Podemos dividirlo en tres etapas:
1.- Establecer metas y motivación. Se hace antes de empezar.

2.- Incentivo. Se aplica mientras se realiza la tarea.

3.- Recompensas y consecuencias. De usan al finalizar las tareas.

Antes de ser sucedido por David, Saúl tuvo un gran problema para resolver. Su ejército estaba siendo destrozado por los filisteos. Para colmo, las tropas enemigas contaban con un guerrero gigante e invencible. La Biblia cuenta cómo hizo David para derrotar a Goliat. Pero lo que interesa en ese pasaje es lo que Saúl hizo para enfrentar el problema.

Analice las etapas
Aún sin conocer el término “gerenciamiento de desempeño”, Saúl cumplió todas sus etapas.

Primero estableció una meta: derrotar a Goliat. Después, determinó una recompensa: “… Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.”, (1 Samuel 17:25).

La decisión de Saúl estimuló la realización de la tarea. David, durante la ejecución de la misión, desarrolló simultáneamente sus habilidades ante el desafío y, como consecuencia, aumentó su interés en derrotar a los filisteos. La tarea comenzó a moldear al guerrero hebreo.

Así, aún contra su voluntad, Saúl se vio en la obligación de premiar a David por la victoria. Vale recordar que David aceptó el desafío porque sabía que estaba haciendo lo correcto ante los ojos de Dios. Y en ese punto reside la fuerza para la realización de una tarea que se creía imposible. David era el ungido del Señor y tenía un vínculo con Dios. Su determinación para cumplir misiones imposibles residía en ese hecho.

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