¿Es posible creer en la humanidad?

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¿Cómo lidiar con la noticia de que su bebé tendrá un serio problema al nacer? Sara Heller, de 26 años, y Chris Eidam, de 30, habitantes de la ciudad de Omaha, en los Estados Unidos, supieron que su hijo Brody tenía una grieta en la boca cuando aún estaba en gestación. El problema conocido como labio leporino se caracteriza por la malformación congénita de la boca y del paladar, pero puede tratarse quirúrgicamente.

Para enfrentar la situación y llamar la atención hacia esa condición, la pareja decidió compartir la historia de su hijo con el mundo. Sara publicó regularmente imágenes de Brody en Instagram. Algunos elogiaron el hecho de que la madre se mostrara amorosa, otros fueron groseros. Una de las publicaciones, en la que Sara dice que su bebé es lindo, fue el blanco de un comentario malicioso cuando un extraño escribió: “¿Qué hay de malo en su rostro?”

Sorpresa

creer-humanidad10031702La joven madre simplemente no supo cómo responder y borró el comentario. Sin embargo, después de unas horas, cuando Sara y el niño fueron a un restaurante a cenar con amigos, ella tuvo una grata sorpresa. Un camarero le entregó a ella una servilleta con la siguiente frase: “Para el bello bebé”. En el interior de la servilleta doblada había un cheque con mil dólares.

Cuando vio la cantidad, Sara se emocionó profundamente. “Las lágrimas cayeron de mis ojos inmediatamente y la felicidad que mi corazón sentía era indescriptible”, le dijo al periódico Daily Mail. El matrimonio decidió utilizar el dinero para una cirugía de corrección en el rostro de Brody. “La generosidad de un completo extraño restauró nuestra fe en la humanidad”, afirmó ella.

Respeto

La historia de esta familia nos hace cuestionar si un problema de salud impacta tanto que la imagen de un niño deba ser publicada. O si el hecho de que una madre asuma en público y demuestre el amor incondicional por su hijo sea la verdadera causa de tanta controversia. El verdadero problema – y el más sorprendente – es la ignorancia del comentario hecho por quien lo publicó en las redes sociales y su total falta de información sobre la enfermedad.

Si cambiamos el pensamiento egoísta con respecto a la imagen que tal vez nos incomode y comenzamos a pensar en cuántas personas tienen este tipo de problema, quién sabe si tendremos el mismo coraje y la actitud como la de Sara, que no tuvo vergüenza de su hijo, o también la del donante, que decidió ayudar a su manera, para que el problema sea enfrentado realmente como algo que tiene solución y que no debe esconderse ni ser escrachado por la sociedad. Para eso, tener respeto por el prójimo es más que fundamental.

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