solo-etapa
Inevitablemente todas las veces que vamos al shopping, ella va hacia sus negocios preferidos: el de los libros y juguetes.  *:) feliz Ya pasaron 12 años y la escena se repite…
Desde la última vez que sucedió eso, algo se empezó a mezclar adentro mío, y comencé a desmenuzar esa escena varias veces. Tal vez, para los demás sea algo insignificante pero comenzó algo nuevo dentro de mi.
En este último “tour”, comencé a mirar a los juguetes con motivos de diseños infantiles (¿Vieron aquellos juguetes lindos que, incluso, siendo adultas amamos?): Fresitas, princesas, etc. Ahí, estaban aquellas “cositas atrayentes” entre juguetes, cuadernitos, novedades y más novedades…Y, aquella botella de agua para las niñas de jardín de infantes. Aquel día me di cuenta que esa etapa ya no regresaría, quedó para atrás y solamente quedó en mí las ganas de tenerla nuevamente.
Y, en realidad, cada vez que mi hija entra en los negocios y desea nuevamente todo eso aunque sea solamente para mirar y “enamorarse”, es como un mensaje codificado entre nosotras dos – aunque todavía existan las ganas, la etapa ya pasó porque ya no se encaja con el tamaño, peso, altura y madurez.
Las etapas que vivimos son únicas, verdaderas y con sus peculiaridades; y mientras miraba detalladamente la juguetería, percibí y encaré mi fase actual. Tal vez, esa sea la razón por la cual muchas madres están siempre diciendo lo siguiente (yo ya hice lo mismo): – “¡Mi Dios, mi hija creció y yo no me di cuenta. Como pasó rápido el tiempo!”
En realidad, no fue solamente el tiempo que pasó rápido, llevando astutamente cada esplendor de las fases vividas; pero, muchas veces ni nos dimos cuenta de aquel precioso tiempo y de aquella preciosa fase que no se volverá a repetir.
Ser perceptiva a cada etapa puede hacerla valorizar y aprovechar al máximo, en lugar de querer que ella pase debido a las dificultades que se presentaron. En realidad, ella va a pasar, las dificultades también al igual que todo esplendor y toda belleza. Y, la nueva etapa que va a surgir va a ser un desafío desconocido que también tendrá sus propias peculiaridades entre dificultades y belleza.
Uno de los autores más conocidos sobre ese tema, Jean Piaget, estudió detalladamente todas las fases del desarrollo del niño y la psicogénesis del conocimiento. Este autor clasifica el desarrollo intelectual/cognitivo de los niños en etapas o estadíos siendo que cada etapa obedece a una secuencia y tiempo de permanencia determinados por los cuales el niño va desde los conceptos básicos a los complejos siendo cada fase un pre-requisito para la otra.
No es una tontería que un hombre haya escrito: “Para todo hay un tiempo, y un tiempo para cada cosa debajo del cielo…”
Vale la pena vivir bien cada etapa única de nuestras vidas.
Colaboró Flávia Sousa, Romênia

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