Siempre estamos insistiendo acerca de la importancia de recibir el Espíritu Santo. ¿Qué es el Espíritu Santo? El Espíritu Santo es Dios. ¿Y qué es el Bautismo con el Espíritu Santo? Es Dios dentro de nosotros. Ahora yo le pregunto, contésteme con toda sinceridad: Si Dios está dentro de nosotros, ¿qué más necesitamos? “En los últimos días derramaré Mi Espíritu sobre toda carne…” (Hechos 2:17).

Por supuesto que, para recibir el Espíritu Santo, usted debe tener una vida correcta, porque el Espíritu Santo no va a habitar adentro de alguien que está en el pecado.

“Entonces un retoño brotará del tronco de Isaí, y un vástago dará fruto de sus raíces. Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, Espíritu de Sabiduría y de Inteligencia, Espíritu de Consejo y de Poder, Espíritu de Conocimiento y de Temor del Señor”. Isaías 11:1-2

Si usted presta atención, verá que son 7 las manifestaciones del Espíritu de Dios.

1-Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor…
2-Espíritu de Sabiduría
3-Espíritu de Inteligencia
4-Espíritu de Consejo
5-Espíritu de Poder
6-Espíritu de Conocimiento
7-Espíritu de Temor del Señor

Quien recibe el Espíritu Santo recibe al Espíritu del Señor, recibe estas 7 manifestaciones de Su Espíritu, es decir, ¡está completo! El 7 es el número de la perfección, y en estos versículos encontramos todo lo que necesitamos. Porque si tenemos al Espíritu Santo, si tenemos estas 7 cosas, tenemos todo, estamos completos, ¡perfectos en Espíritu!

La Biblia estaba hablando del Señor Jesús que estaba por venir y, cuando Él vino, sobre Él reposaron estas 7 cosas. Si yo quiero estas 7 cosas para mí, debo buscar al Espíritu Santo, porque Él es todo eso.

La Biblia dice que si a alguien le falta sabiduría debe pedírsela a Dios. Si recibe el Espíritu Santo, la persona podrá darle un consejo a alguien en momentos difíciles, la persona tendrá poder: “… recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes…” (Hechos 1:8).

La gente busca ser poderosa de tantas maneras, y no se da cuenta de que puede serlo a través del Espíritu Santo. A veces usted pasa por problemas y no sabe qué hacer, pero si tiene el Espíritu Santo sí sabrá, tendrá la sabiduría para saber qué hacer para salir adelante.

Si usted es madre, sabrá cómo criar a sus hijos, si usted es patrón, sabrá cómo tratar a sus empleados y, si usted es empleado, tendrá sabiduría para trabajar.

El Espíritu Santo nos da temor, ¿por qué? Porque está dentro de nosotros y, cuando vamos a pecar, nos alerta, Él nos habla y deja que nosotros decidamos.

¿Qué es más importante? ¿Una bendición que usted recibe hoy, y otra que recibirá mañana, o ser la propia bendición? Jesús quiere que seamos la propia bendición, una Fuente para matar la sed de los sedientos.

Pero, para recibirlo, usted debe estar limpio, purificado, tener una vida entregada a Él, dejar que Él tome el control de su vida. Él le va a indicar incluso quién es la persona ideal para compartir su vida. Pero es un intercambio, ¿usted quiere recibirlo? Tiene que entregarse, tiene que buscarlo.

Si la Iglesia Universal no tuviera al Espíritu de Dios no existiría, porque hemos pasado por mucho, pero Él, el Espíritu Santo, nos guio, estuvo siempre en el control de la Iglesia, Él es el Responsable por la conducción. A veces las personas dicen: “¡Me gustan mucho las palabras de los pastores!” No son de los pastores las palabras, ¡son del Espíritu Santo!

Cuando yo llegué a la iglesia, el pastor decía todo lo que me estaba pasando y yo pensaba: “¿Estará persiguiéndome?” No. No es el pastor el que sabe, sino el Espíritu Santo que habla a través del pastor que es Su instrumento. Usted nunca debe elogiarnos, porque si estamos aquí predicándoles es por Su gran misericordia.

El Espíritu Santo conoce nuestro caminar, nuestros pensamientos, antes de que hablemos Él sabe lo que vamos a decir. Él nos da paz, Él es el Espíritu de la Paz. ¿Sabe lo que es la paz interior? Es una paz que usted tiene aunque esté pasando por problemas, porque sabe que Él está con usted, ¡adentro de usted!

En la Universal tenemos muchos libros para que usted conozca más sobre el Espíritu Santo: “El Espíritu Santo”, “El Discípulo del Espíritu Santo”… busque interesarse por el Espíritu Santo, porque cuando usted Lo recibe, ¡recibe todo! Él quiere entrar en su vida ahora, pero usted debe decirle: “Espíritu Santo, ya no quiero ser igual, no quiero seguir viviendo de apariencia, en el engaño, ¡me entrego!”

El otro día un médico, humilde, sincero, me dijo: “Obispo, yo no sé orar bien”. Le contesté que Dios es simple, Él no busca palabras bonitas, elocuentes, ¡Él busca sinceridad! Y cuando no sabemos qué decir, podemos orar el “Padre nuestro”, ¡en el Padre nuestro está todo lo que necesitamos! “Ustedes, pues, oren de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino y el poder y la gloria para siempre. Amén’” (Mateo 6:9-13).

Usted puede decirle: “Dios, Tú me conoces, no quiero más esta vida de engaño, esta vida doble, de mentiras…” Usted puede hablar con Dios con las palabras que usted tenga. Yo oro el Padre nuestro todos los días a la mañana y a la noche, lo que yo quiero es decirle lo que hay en mí, solo Dios conoce la historia de cada uno de nosotros.

No importa su nacionalidad, su cultura, su posición, sino lo sincero que sea usted. Una vez una mujer derramó un perfume muy caro sobre los pies de Jesús y los discípulos la criticaron, pero Él la defendió diciéndoles:

“¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para Mis pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. No ungiste Mi cabeza con aceite, pero ella ungió Mis pies con perfume. Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama. Entonces Jesús le dijo a la mujer: ‘Tus pecados han sido perdonados’” (Lucas 7:44-48).

No piense que Jesús anda buscando palabras hermosas, si usted Le dice lo que está adentro de usted y se arrepiente, Él borra sus pecados. Él vino para las prostitutas, para los ladrones, ¡para todos los pecadores! Usted puede ser sincero con Él ahora.

Piense en eso.
Dios le bendiga.

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