espiritus-enganadores

La figura de Balaam aparece en la historia del pueblo de Israel cuando este atravesaba el desierto, viniendo de Egipto en dirección a la tierra prometida. El pueblo de Israel acampó en los Campos de Moab, más allá del Jordán, a la altura de Jericó. Balac, rey de los moabitas, tuvo miedo del pueblo de Dios y pidió que Balaam estuviese con él para maldecir a Israel a cambio de oro y plata. Pero Balaam, por orden de Dios, fue obligado a bendecir a Israel, y lo hizo tres veces consecutivas. Probablemente, para no perder la oportunidad de ganar algún oro de Balac, Balaam lo aconsejó sobre cómo debería hacer para destruir al pueblo de Israel: enviar sus mujeres a mezclarse con los hijos de Israel y, a través de ellas, pervertir el corazón de ellos contra Dios y así debilitarlos. Porque Balaam sabía que, una vez estando en pecado, su fe daría lugar a las dudas y, entonces, debilitado espiritualmente, el pueblo sería fácilmente derrotado delante de sus enemigos.

La crítica al ángel de la iglesia de Pérgamo se debe al hecho de que allá había algunos maestros que sustentaban la doctrina de Balaam, o sea, aconsejaban a los cristianos a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a practicar la prostitución, o los mismos vicios sexuales del culto pagano. Naturalmente eso agradaba a aquellos que formaban parte del cuerpo de los miembros de la iglesia, pero no del cuerpo del Señor Jesucristo. Eran la cizaña en el medio del trigo, mensajeros de Satanás, convencidos hasta el alma, pero nunca convertidos al Señor. Son más peligrosos que aquellos que públicamente se manifiestan como enemigos de la cruz del Señor. Muchos de ellos son tolerados, y hasta honrados en muchas denominaciones, solo porque participan en las ofrendas con sumas generosas. Desgraciadamente son estos los que han atado la obra del Señor en este mundo y que, además de no entrar en el Reino de Dios, intentan frenar a aquellos que quieren entrar. El profeta Asaf oró: “Oh Dios, vinieron las naciones a Tu heredad; han profanado Tu santo templo; redujeron a Jerusalén a escombros” (Salmos 79:1).

Estas naciones pueden simbolizar los espíritus inmundos y engañadores, que han usado a algunos maestros dentro de las iglesias, para intentar contaminar a toda la congregación con toda clase de doctrinas falsas. Por eso es muy importante que todo cristiano compare con la Biblia cada una de las enseñanzas recibidas, sea de quien sea, pues la única forma de mantenernos inmunes a los engaños doctrinarios inspirados por los espíritus engañadores, es estar siempre actualizados con la Palabra de Dios.

Casi todos los países del mundo han estimulado la práctica de comer cosas sacrificadas a los ídolos. Los nombres y las figuras de los “santos” varían, pero la práctica es la misma. La obediencia es al mismo diablo, y la desobediencia al Único Dios Vivo y Verdadero. En Brasil, por ejemplo, tenemos varias fiestas católicas que estimulan este hábito. El día 27 de septiembre son conmemorados “Cosme, Damián y Doun”. Ese día, es costumbre de los católicos mezclarse con los adeptos de otras religiones, inclusive de la umbanda, quimbanda y candomblé y, juntos, ofrecer tortas, dulces y caramelos a todos los niños de la vecindad, en homenaje a aquellos “santos” de la iglesia católica. No obstante la muerte de millares de niños debido a accidentes, o a ser atropellados, además de muchas ‘enfermedades inexplicables’ sufridas por tanta gente ese día, especialmente niños inocentes, esa práctica permanece inalterable y ninguna autoridad toma medidas. Ni la propia Iglesia Católica y mucho menos el Estado. También en el mes de junio tenemos las fiestas juninas, donde son homenajeados “San Pedro”, “San Antonio” y “San Juan”. De la misma manera, estos días son ofrecidas comidas, solo que abarcan también a los adultos.

La figura de Balaam aparece en la historia del pueblo de Israel cuando este atravesaba el desierto, viniendo de Egipto en dirección a la tierra prometida. El pueblo de Israel acampó en los Campos de Moab, más allá del Jordán, a la altura de Jericó. Balac, rey de los moabitas, tuvo miedo del pueblo de Dios y pidió que Balaam estuviese con él para maldecir a Israel a cambio de oro y plata. Pero Balaam, por orden de Dios, fue obligado a bendecir a Israel, y lo hizo tres veces consecutivas. Probablemente, para no perder la oportunidad de ganar algún oro de Balac, Balaam lo aconsejó sobre cómo debería hacer para destruir al pueblo de Israel: enviar sus mujeres a mezclarse con los hijos de Israel y, a través de ellas, pervertir el corazón de ellos contra Dios y así debilitarlos. Porque Balaam sabía que, una vez estando en pecado, su fe daría lugar a las dudas y, entonces, debilitado espiritualmente, el pueblo sería fácilmente derrotado delante de sus enemigos.

La crítica al ángel de la iglesia de Pérgamo se debe al hecho de que allá había algunos maestros que sustentaban la doctrina de Balaam, o sea, aconsejaban a los cristianos a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a practicar la prostitución, o los mismos vicios sexuales del culto pagano. Naturalmente eso agradaba a aquellos que formaban parte del cuerpo de los miembros de la iglesia, pero no del cuerpo del Señor Jesucristo. Eran la cizaña en el medio del trigo, mensajeros de Satanás, convencidos hasta el alma, pero nunca convertidos al Señor. Son más peligrosos que aquellos que públicamente se manifiestan como enemigos de la cruz del Señor. Muchos de ellos son tolerados, y hasta honrados en muchas denominaciones, solo porque participan en las ofrendas con sumas generosas. Desgraciadamente son estos los que han atado la obra del Señor en este mundo y que, además de no entrar en el Reino de Dios, intentan frenar a aquellos que quieren entrar. El profeta Asaf oró: “Oh Dios, vinieron las naciones a Tu heredad; han profanado Tu santo templo; redujeron a Jerusalén a escombros” (Salmos 79:1).

Estas naciones pueden simbolizar los espíritus inmundos y engañadores, que han usado a algunos maestros dentro de las iglesias, para intentar contaminar a toda la congregación con toda clase de doctrinas falsas. Por eso es muy importante que todo cristiano compare con la Biblia cada una de las enseñanzas recibidas, sea de quien sea, pues la única forma de mantenernos inmunes a los engaños doctrinarios inspirados por los espíritus engañadores, es estar siempre actualizados con la Palabra de Dios.

Casi todos los países del mundo han estimulado la práctica de comer cosas sacrificadas a los ídolos. Los nombres y las figuras de los “santos” varían, pero la práctica es la misma. La obediencia es al mismo diablo, y la desobediencia al Único Dios Vivo y Verdadero. En Brasil, por ejemplo, tenemos varias fiestas católicas que estimulan este hábito. El día 27 de septiembre son conmemorados “Cosme, Damián y Doun”. Ese día, es costumbre de los católicos mezclarse con los adeptos de otras religiones, inclusive de la umbanda, quimbanda y candomblé y, juntos, ofrecer tortas, dulces y caramelos a todos los niños de la vecindad, en homenaje a aquellos “santos” de la iglesia católica. No obstante la muerte de millares de niños debido a accidentes, o a ser atropellados, además de muchas ‘enfermedades inexplicables’ sufridas por tanta gente ese día, especialmente niños inocentes, esa práctica permanece inalterable y ninguna autoridad toma medidas. Ni la propia Iglesia Católica y mucho menos el Estado. También en el mes de junio tenemos las fiestas juninas, donde son homenajeados “San Pedro”, “San Antonio” y “San Juan”. De la misma manera, estos días son ofrecidas comidas, solo que abarcan también a los adultos.

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