Gota china

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Tortura, por definición, es una manera deliberada de imponer sufrimiento. Sea por el método físico o psicológico, normalmente es usado (o por lo menos es lo que muestran en las películas) cuando se desea obtener una confesión, información o pruebas para develar algún crimen.
Uno de los peores métodos de tortura psicológica conocido, pero no divulgado es la gota china. Consistía en inmovilizar a un reo en movimiento con la boca hacia arriba para que le cayera una gota de agua fría sobre la frente cada cinco segundos. Después de algunas horas, aquellas gotas comenzaban a provocar daño en la piel haciendo con que ella quedase más fina (algo parecido a lo que sucedía cuando pasábamos horas en la pileta y al mirar para los dedos de nuestra mano parecía que habíamos envejecido unos cien años), aunque hasta ahí era algo que se soportaba.
La verdadera tortura para la víctima era la locura que se generaba por el hecho de no poder dormir, ya que cuando lo intentaba, el sueño era interrumpido por la próxima gota. También, el hecho tener sed al pasar las horas y no poder beber de aquella agua. En pocos días, la víctima moría. No era necesariamente por tener sed o por la falta de descanso – moría de un paro cardíaco.
El pequeño texto que figura a continuación fue escrito hace seis meses, pero hasta ese momento, yo desconocía este método de tortura. El comentario de una lectora del blog me hizo acordar a Salomón y de ahí el paralelismo – la mujer gotera x gota china. Ganar esa disputa es perder en nuestras relaciones. Sea con sus hijos, en su matrimonio, en su trabajo, etc. Tenga cuidado para no terminar matando – no del corazón – sino la paciencia ajena.
¿Qué sucedería si un día de tormenta hubiese un agujero en el techo de su casa? Si no estuviese en casa, usted solamente se daría cuenta después que abriese la puerta y se encontrase con los perjuicios. Después de todo, nadie sube al techo todos los días para ver el estado de conservación del mismo. Lo mismo sucede con el grifo – solamente nos damos cuenta de que gotea cuando queremos silencio y el ruido continuo insiste en quitarle la paz de su sueño. Existe una característica en la mujer que repetitivamente (¿ya se dio cuenta como es aburrido pronunciar esa palabra?) es mencionada en el libro de Proverbios: la rencillosa.
Es aquella mujer a la que le gusta armar barullo y reclamar de todo. En nuestra década, con la manera grosera de “clasificar” a las mujeres, ella probablemente sería llamada “Mujer gotera”.
Seguramente, entre sus más de mil mujeres, Salomón enfrentaba grave problemas de quejas. Imagine solamente esa cantidad de mujeres, de diferentes culturas y creencias confinadas en un harén, insatisfechas y frustradas cuando tenían la oportunidad de ver al marido – algo que no sucedía siempre – y que era igual para todas. Él describió bien la sensación que tenemos cuando estamos cerca de personas así – el deseo de estar lo más lejos posible.
Piense ahora en los momentos que usted pasa con su esposo y con sus hijos. ¿Qué es lo que usted hace normalmente, como habla, cuántas veces termina repitiendo las mismas cosas hasta que sus hijos le obedecen? Si eso le estuvo sucediendo con frecuencia es el momento de revisar lo que está fallando y hacer algunos ajustes en usted.
Y no sirve de nada lanzar la piedra pensando en alguien que usted conoce que es así, pesadita…Si yo no reviso constantemente mi techo de vidrio, terminaré causando esta misma sensación en alguien”.

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