¿Gracia o Desgracia?

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El diablo sabe que no necesita sacar a una persona de la iglesia para sacarla de la presencia de Dios. Basta convencerla de que cualquier esfuerzo para mantener la Salvación conquistada por la fe (no donada) es innecesario, ya que se afirma por ahí que: «una vez salvo, salvo para siempre», y que «estamos en la era de la gracia», como si ese período fuera una autorización para cometer todo tipo de suciedad, de inmundicia.

Con eso, muchas personas que ya habían decidido andar por el camino recto, santo y desviado del mal, comenzaron a relajarse en su espiritualidad. Y terminaron así, volviendo al mundo de la perdición, de la iniquidad, arrojando nuevamente su alma al infierno – ¡y sin necesidad de salir de la iglesia!

¿Y cuál es el arma que el diablo usa a su favor? Ese discurso maldito de que la «Salvación es por la gracia de Dios», hecho por algunos predicadores que tienen una vida disoluta y que buscan aliviar su consciencia pesada generando a otros caídos como ellos.

Sutilmente el diablo ha introducido en el medio evangelístico la idea de que estamos en la gracia y no en la Ley; que cualquier pensamiento de fe del Antiguo Testamento fue cancelado por la «gracia» de Jesús; que cualquier sacrificio por la fe es inútil a causa de la «gracia de Dios»; que debido a la «gracia de Dios» no hay necesidad de «violentar» la propia vida para ser salvo.

En otras palabras, los fariseos, los saduceos evangélicos hipócritas se olvidan de los textos de Jesús en Mateo 11:12; 16:26, y otros, para fijar la fe en la doctrina facilitada de que la Salvación es por la gracia, o sea, sin ningún sacrificio personal, sin ninguna negación a los deseos de la carne, en nada.

¿Cómo evitar nuestra caída?

No mezclando los vinos; no deteniéndose para oír a la serpiente; no distrayéndose con otras propuestas.

Voy a ser sincero con ustedes: si no hubiera una programación nuestra, de la Universal, sea de radio o TV, y si tuviera que decidir entre un programa religioso de otro segmento y uno de deporte, prefiero el de deporte, o de lo contrario lo apago, para blindar el mayor patrimonio adquirido con Dios – ¡mi Salvación y mi Fe!

¡Lea a continuación y vigile!
«Lo que ocurre es que algunos individuos se infiltraron en nuestras comunidades (las Escrituras nos advirtieron que eso sucedería). Tienen apariencia de espiritualidad, pero no pasan de ser canallas sin escrúpulos. Su objetivo es substituir la gracia pura de nuestro Dios por puro libertinaje, apartándose de Jesucristo, nuestro Único Maestro». Judas 1:4

Fuente: bispomacedo.com

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