Importancia de la figura paterna en la formación de la personalidad de una niña

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Se hizo común la existencia de familias sin la figura de un padre. Cada vez más, las madres se ven obligadas – por diversos motivos- a asumir los dos papeles y duplicar los esfuerzos para educar a sus hijos solas. Y dígase de paso, en la mayoría de los casos desempeñan los dos papeles muy bien.

Sin embargo, por más guerrera, dedicada, atenta, protectora y presente que la madre sea en la vida de los hijos, la ausencia de la figura paterna siempre dejará una falta en la formación de la personalidad y estructura emocional del niño.

Tratándose de la niña, esa ausencia va a interferir directamente en la formación de su personalidad, pudiendo causar daños emocionales y psicológicos como, por ejemplo, la dificultad para relacionarse.

Según la psicóloga Renata Lourencetti, algunas mujeres que tuvieron padres ausentes o inadecuados, cuando se casan presentan, incluso, dificultades en la vida íntima.

El padre es la primera referencia masculina con quien la joven tiene contacto y es de él la responsabilidad de hacerla sentirse segura y amada. “El ejemplo del padre dado en la infancia, influenciará en el modo en cómo ella reaccionará a los temores, elecciones y conflictos en su formación como mujer”, resalta Renata.

Alerta

Es de fundamental importancia que la relación entre padre e hija sea armoniosa y saludable, pues la hija tiende a buscar – aunque de forma inconsciente – en los hombres con quien se relacionará, características que ve en el padre, sean positivas o negativas. “Si la relación fuera complicada, la mujer podrá tener mucha dificultad de relacionarse con alguien. Es posible caer en el error de pensar que todos los hombres son iguales, pues proyecta el sufrimiento vivido con el padre en el futuro compañero”, alerta la especialista.

Para la hija, el padre es su héroe, que servirá de espejo en el momento de hacer sus elecciones o rechazar cuando necesite hacerlo. Por eso es importante que ese padre sepa tener equilibrio, imponer límites y, al permitir o negar algo a su hija, dejar claras las razones que lo llevaron a tomar aquella decisión. Actuar así es ser justo con ella y respetarla. “Las actitudes amorosas y reglas claras estimulan comportamientos positivos en los niños. El padre también tiene que tener cuidado para no ser muy autoritario ni permisivo, para que ella sepa obedecer las instrucciones y tenga autocontrol, empatía y habilidades sociales”, orienta la psicóloga.

Para las situaciones en las que la ausencia del padre es inevitable, sea por muerte o otras razones, es importante que la joven tenga la presencia de una figura masculina, como un tío o un abuelo, para tener como referencia. Lo importante es que haya respeto, confianza y amor.

Si las niñas se sienten cuidadas, amadas y seguras, seguramente cuando sean adultas serán mujeres con autoestima elevada y tendrán habilidades emocionales suficientes para lidiar con los desafíos, frustraciones y serán exitosas en todo lo que se propongan realizar. Pero, si en lugar de eso ellas se sienten rechazadas o abandonadas, es muy probable que sean mujeres inseguras y con autoestima baja.

 

 

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