Inténtalo a ver si puedes…

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En toda obra de construcción, nada se puede hacer sin mano de obra, pero, sobre todo, nada se (re)construye sin los materiales de construcción…

Después que Dios creó el universo y el mundo, todo lo que ellos hay, y formó al hombre a Su Imagen y lo colocó en el jardín para dominarlo y sojuzgarlo, nunca más Hizo cosa alguna sin la participación directa del ser humano.

Y, así como en toda obra de construcción es necesario que tengamos los materiales, también es necesario que proveamos a Dios el “material” para que Construya, Reconstruya, Realice Milagros y Bendiga a quien quiera que sea, porque el “material” es siempre imprescindible, ya que será siempre el punto de partida.

Pero, ¿qué materiales son estos?
La principal materia prima que Dios usa para Construir, Reconstruir, Realizar Milagros y Bendecir la vida de alguien es la Fe inteligente, materializada en aquello que ofrecemos dentro y fuera de la Iglesia; por lo que hacemos, creyendo en Sus Promesas y mediante nuestra Fidelidad en los Diezmos, con constancia como prueba de nuestra obediencia a Sus Mandamientos.

¿Y quién proporciona estos “materiales?
Somos nosotros, seres humanos, mediante nuestra Confianza en Él y Fidelidad hacia Él. Con los Diezmos demostramos FIDELIDAD, y con las OFRENDAS demostramos Confianza. Son estos los materiales que Dios utiliza para Bendecirnos Abundantemente.

“Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos.
Un día transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría.
No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz.
Mas por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras.
(…)
La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma;
el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo.
Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón;
el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos.
El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre;
los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos;
deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino,
más dulces que la miel y que el destilar del panal.
Además, tu siervo es amonestado por ellos;
en guardarlos hay gran recompensa.
¿Quién puede discernir sus propios errores?
Absuélveme de los que me son ocultos.
Guarda también a tu siervo de pecados de soberbia;
que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro,
y seré absuelto de gran transgresión.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,
oh Señor, roca mía y redentor mío.” (Salmo 19) 

¡Cuando miramos hacia el cielo, es imposible no percibir la Grandeza y la Gloria de Dios, y es esto lo que debe ocurrir en la vida de los que creen, o sea, en la vida de los Diezmistas y Ofrendantes, pues es inaceptable que alguien se considere fiel y confiado en Dios y su vida no refleje esta Grandeza y Poder!

Fuente: juliofreitas.com/es

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